Quisieron hacerle una estafa virtual, se burló de los impostores y se volvió viral
Una joven española recibió un mensaje sospechoso en su celular y, al advertir que podría tratarse de un engaño para sacarle dinero, entró en personaje para molestar a los estafadores

Miércoles 15 de Marzo de 2023

Cada vez son más frecuentes las historias de estafas virtuales. Gente que se hace pasar por familiares o agentes de servicios y consigue datos de cuentas bancarias o transferencias de dinero. A veces, las potenciales víctimas detectan algo raro y la secuencia sale mal para los impostores. Este fue el caso de Elena, una joven española que recibió un mensaje de alguien que decía ser su hijo y vio una oportunidad para divertirse y crear contenido.

De más está decir que la oriunda de Sevilla, de 22 años, no tiene hijos. La chica, que se especializa en redes sociales, decidió seguirles el cuento a los estafadores y compartir todo el contenido casi en vivo en su cuenta de Twitter.

Todo empezó como muchos intentos de estafa, aunque con una particularidad de entrada sospechosa: un mensaje llegó por SMS. Ahí, los impostores le decían a su supuesta madre que ese era su número nuevo y que por favor los agregue a Whatsapp. Elena, muy astuta, vio todo rápido y entró en personaje.

Desde las primeras interacciones, se comunicó como una madre preocupada por su ficticio hijo al que bautizó José.

Les preguntó a los estafadores por las comidas del día, les reclamó que llevaban tiempo sin llamarla, los llenó de stickers, y hasta mandó fotos falsas de sí misma haciendo footing y trabajando en una mina.

Cuando los impostores le pidieron fotos del ficticio José, Elena no lo dudó: les mandó fotos de ni más ni menos que el popular actor chileno Pedro Pascal, protagonista de "The last of us" y "The Mandalorian".

Finalmente, hicieron el pedido de dinero: dos transferencias de casi mil euros cada una. Al ver que la cuenta a la cual debía depositar la plata estaba a nombre de una tal Yulia, Elena preguntó si era la novia y pidió fotos.

Después, siempre intentando llevar el chiste un poco más lejos, Helen hizo comprobantes falsos de transferencias con datos inventados.

Cuando los estafadores dejaron de contestar, probablemente ante la sospecha de que el engaño se había invertido, Elena insistió como lo harían algunas madres: con stickers de buenas noches y de buenos días.