Miércoles 01 de Diciembre de 2021
El dueño de un campo aplastó con una topadora 140 nidos de pingüinos en un campo lindero a la reserva natural de Punta Tombo, en la costa atlántica de la provincia del Chubut. Se estima que hubo 292 pichones muertos y huevos destruidos. La justicia de Chubut inició una investigación para determinar las responsabilidades de la acción que atenta contra la vida silvestre y el medio ambiente patagónico.
La denuncia fue radicada por el Ministerio de Turismo de Chubut, luego de que los guardafaunas de la reserva advirtieran que se había abierto un camino en la zona sin la autorización de las autoridades. Se inició una causa por la violación de la Ley del Maltrato Animal, aunque, según adelantó la fiscal Florencia Gómez, no se descarta que una vez que se relve la zona se agreguen al expediente otras imputaciones.
Gómez contó a medios locales que "la persona fue del campo hasta la costa con una máquina de alto porte, enterrando todos los nidos de pichones de pingüinos, en una zona de alta densidad", y añadió: “Creemos que lo hizo para tener un acceso directo a la costa, pero para eso habría que tener una autorización previa y un estudio para analizar el impacto ambiental, que es lo que se generó: un daño irreparable”.
"Estamos realizando toda la investigación preliminar para saber la magnitud del impacto”, explicó Gómez, quien reconoció que le incidente es producto de una "situación familia previa" y destalló: “Todo comenzó con un problema sucesorio de esa propiedad". En el marco de la disputa por la titularidad del terreno, uno de las partes decidió, “sin autorización previa, realizar un camino hacia la costa”.
Para concretar la obra, se usó maquinaria pesada y se abrió un camino de unos 700 metros de largo por 3 de ancho, se arrasó la vegetación nativa y se pasó con la topadora por arriba de los nidos, causando un daño ambiental irreparable. No solo se compactó el camino sino que la pala mecánica depositó tierra sobre los nidos linderos matando pichones y aplastando huevos de pingüinos.
“Esto generó que más de 140 nidos quedaran aplastados y los pichones que se hallaban en cada nido, entre dos y tres ejemplares, quedaran ahogados por la misma tierra”, afirmó Gómez, quien contó que, además, se puso un cerco perimetral electrificado provocó que tanto “el pingüino macho y hembra adultos que van al mar a buscar comida para sus crías, cuando volvieron con la comida, se electrocutaron”.
La justicia lleva adelante una investigación para evaluar la magnitud del daño, en conjunto con investigadores Centro Nacional Patagónico (Cenpat) y expertos como Pablo García Borboroglu, fundador del grupo especializado en pingüinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La fiscalía le encargó un reporte para que haga una evaluación completa del daño causado a la fauna de la zona.