Protagonistas, cuestionamientos, visitas y ausentes en la sesión

Jueves 15 de Julio de 2010

Protagonista centra: La presidenta de la Comisión de  Legislación General del Senado, Liliana Negre de Alonso, fue  protagonista central del debate de 15 horas que derivó en la sanción de  la ley de matrimonio homosexual. La mayoría de los legisladores reconocieron el gran despliegue  que realizó en el último mes para llevar las audiencias públicas  a una decena de capitales de provincias. También recibió críticas. Presentó un video de sus incursiones  por el interior, que fue calificado por María Eugenia Estenssoro,  de la Coalición Cívica, como mera propaganda personal.

Menem estuvo pero se fue: El riojano Carlos Menem estuvo por la mañana en el Senado. Con  su presencia parecía desmentir los rumores de que se ausentaría  para evitar otro voto en contra del proyecto oficial.  Pasó por su despacho, donde fue visitado por legisladores  oficialistas, según se oyó en una galería próxima a su puerta de  ingreso. A las 13 comenzó la sesión, pero no estaba en el recinto, la  luz que marcaba su concurrencia al Parlamento pronto se apagó. No  apareció en las restantes 15 horas de debate.
 

Acusaciones: El bloque radical reunió por la mañana a la gran mayoría de  los 17 legisladores que tiene en la cámara alta. Cinco estaban a  favor del proyecto de matrimonio, 12 en contra. En la reunión hubo expresiones contrarias al jefe del bloque,  Gerardo Morales: se lo acusó de haber quedado pegado a la  estrategia del Gobierno. Hubo un intento de diferenciarse a través de proponer cambios  en seis artículos del proyecto, pero a la hora de concretar, las  propuestas no se hicieron .

¿Y las abstenciones?: En el recuento previo a la sesión, nadie se había percatado  que pudieran producirse abstenciones. Los legisladores eran  evaluados por las definiciones públicas que protagonizaron en medios del  interior o de la capital. Pero había más de una docena que guardaron silencio durante  todo el mes de consultas. Para sorpresa de casi todos, varios de  ellos finalmente se abstuvieron. Los más llamativos fueron los  anuncios de los oficialistas Fabián Biancalani y las opositoras María  Bongiorno (Río Negro) y Graciela Di Perna. Algunas especulaciones señalaban que si en vez de abstenerse,  hubieran votado en contra y, al mismo tiempo, se hubieran quedado  en el recinto los tres referentes del peronismo federal que se retiraron cuando advirtieron que triunfaría el oficialismo, se  hubiera producido un empate en votos, que hubiera obligado a un segundo  sufragio al presidente provisional del Senado, José Pampuro.

Los que se retiraron: Se sabía que el oficialismo pedía a legisladores que no podía  convencer de que votara con ellos, que al menos se retiraran. Dos oficialistas aceptaron ir a la China con la presidenta  Cristina Fernández, la sanjuanina Marina Riofrío y la santiagueña Ada  Iturrez. Elida Vigo aparentemente sigue con problemas de salud y Sergio  Mansilla se quedó muy molesto por la presión que lo llevó a  renunciar a la Comisión de Legislación General, para ser reemplazado  por Liliana Fellner. El santiagueño Emilio Rached dicen que se  sintió mal, y Menem se fue sin dar explicaciones.

Los ataques a Pampuro: José Pampuro presidió la sesión desde el momento inicial y fue  el primer atacado por la oposición por haber aprobado la  impugnación del oficialismo del dictamen a favor de la unión civil. Lo acusaron de todo, pero como estaba al frente de la reunión,  no pudo responder nada. Al rato, el oficialista formoseño José  Mayans se quejó por el excesivo calor de los aparatos de aire  acondicionado. Pampuro, saturado, exclamó: “También écheme la culpa a  mí”.

Hablaron... y hablaron: Los senadores habían acordado que los miembros informantes de  las comisiones y los presidentes de los bloques podrían hablar  hasta 40 minutos, y los restantes senadores, 10 minutos. Resulta incomprensible la dificultad de los legisladores para  adaptarse a normas tan fáciles de cumplir. Negre de Alonso inició  la tanda, y expuso durante... 70 minutos. Después no hubo forma que los demás parlamentarios aceptaran  limitarse en el tiempo. Así, 52 oradores invirtieron 15 horas en  desarrollar sus ideas.