Jueves 14 de Abril de 2011
El primer ministro japonés, Naoto Kan, y su asesor Kenichi Matsumoto desmintieron ayer declaraciones previas del propio Matsumoto según las cuales la zona de evacuación en torno a la averiada central nuclear de Fukushima será inhabitable en los próximos 20 años.
La agencia Jiji Press había citado antes a Matsumoto diciendo que el gobierno de Kan consideraba que los 20 kilómetros de la zona de evacuación en torno a la central quedarían inhabitables durante dos décadas.
La planta registra actualmente fuertes problemas que la han puesto al borde de la catástrofe nuclear tras el terremoto y el tsunami del 11 de marzo. Matsumoto habló también por ello de una propuesta para la construcción de una ciudad ecológica en la que podrían vivir hasta 100 mil evacuados.
Como posible inspiración, Matsumoto nombró la versión alemana de las llamadas "ciudades jardín". Las primeras construcciones de ese tipo fueron realizadas en Alemania a comienzos del siglo XX. El objetivo era mejorar la condición de vida de los habitantes a través de construcciones bajas y amplias.
Según Kyodo, Kan ya ha pensado incluso en un lugar concreto para una ciudad de ese tipo. Se estima que hoy el tema sea tratado por un consejo encargado de la reconstrucción.
Lo más probable es que así sea. Incluso tras un cierre, habrá toneladas de desechos nucleares en el lugar de los reactores.
Sepultar los reactores en cemento los haría seguros para trabajar y vivir en unos pocos kilómetros en torno al lugar, pero no es una solución a largo plazo para el combustible gastado, que se descompondrá y emitirá radiación durante varios cientos de años.
El combustible nuclear gastado en Fukushima ha sido dañado por el agua del mar, por lo que reciclar probablemente no sea una opción, mientras que transportarlo a otro lugar es improbable por la oposición que tendría esa propuesta.
Los expertos dicen que la limpieza total del lugar podrá llevar décadas.
En tanto ayer viajó a Tokio para exigir una indemnización un grupo de trabajadores y pequeños empresarios que se vieron obligados a abandonar sus hogares y negocios por estar cercanos a la planta de energía nuclear. l (Télam, DPA y AP)
Agua contaminada impide acceder a reactores dañados
Los ingenieros japoneses están intentando recuperar el control de la planta nuclear de Fukushima Daiichi, situada a 240 kilómetros al norte de Tokio, que resultó gravemente dañada por el terremoto.
Dos de los seis reactores de la planta de la firma Tepco son considerados estables, pero los otros cuatro son volátiles.
Los trabajadores intentan restaurar las bombas de refrigeración, esencial para clausurar rápidamente los reactores dañados por el terremoto de magnitud 9 y el tsunami posterior. Pero algunas áreas clave del sótano permanecen inaccesibles dado que están inundadas con agua altamente radiactiva.
Para evitar el sobrecalentamiento de las barras de combustible y una fisión nuclear, inyectan agua en los reactores. Pero se genera agua contaminada y demoran las operaciones.
La transferencia de agua radiactiva ha progresado a un ritmo de varios centímetros cada vez. Muchos tanques de almacenaje resultaron dañados por el tsunami y las autoridades tomaron la decisión a principios de abril de bombear agua contaminada con niveles bajos de radiación al océano para asegurarse espacio para el almacenaje.
Este proceso se ha frenado pero podría reanudarse si se quedan de nuevo sin espacio.
Mientras, la radiación continúa filtrándose al exterior del complejo nuclear, hacia el mar y el aire, aunque a niveles más bajos que el punto más alto de la crisis, a mitad de marzo.
Para contener la contaminación vierten cristal líquido que frena la filtración, rociando el suelo con una resina adhesiva para capturar polvo con radiación. También inyectan nitrógeno a los reactores para impedir nuevos escapes de hidrógeno que podrían esparcir material radiactivo al aire. Se espera una lucha prolongada, con avances frenados por réplicas, la falta de un sistema interno de refrigeración y picos de radiactividad.
Cuando Tepco repare el sistema interno de refrigeración, llevaría unos días clausurar los reactores en frío. Se cree que el corazón de tres reactores entró en fisión parcial y que algunas de las estructuras de contención, o las tuberías que salen de ellos, han resultado dañadas.
Daban por seguros sitios inundables
El tsunami que golpeó la costa noreste de Japón a raíz del terremoto del pasado 11 de marzo arrasó más de 100 sitios de evacuación fijados por los gobiernos locales de la región.
Se cree que muchas personas murieron después de haber huido a lugares que eran considerados seguros, indicó la agencia noticias Kyodo, según un despacho de DPA .
El tsunami azotó al menos 101 sitios de evacuación en las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima.
En la ciudad de Minamisanriku, en la prefectura de Miyagi, por ejemplo, 31 de las 80 áreas designadas para evacuaciones fueron afectadas. “La mayoría de ellas fueron arrasadas”, dijo un funcionario no identificado a Kyodo.
En la ciudad de Onagawa, el tsunami golpeó 12 de los 25 sitios de evacuación, establecidos en áreas que se hallaban al menos seis metros por encima del nivel del mar.
En tanto, para ingresar a los centros de evacuación se debe portar un certificado oficial que pruebe que no están contaminados, indicó el sitio de Rtve (Radio Televisión Española). En tanto, en poblaciones situadas a 30 kilómetros de la central, los vecinos se quejan por el excesivo control de radiactividad que deben pasar.