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Por qué la ley estable que el séptimo hijo sea ahijado del presidente

La insólita tradición tiene origen en una costumbre rusa que creía que el séptimo hijo era lobizón.

Jueves 13 de Septiembre de 2018

La Ley 20.8431​ garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una prole del mismo sexo.
Esta tradición del "Padrinazgo presidencial" rige desde 1974 y otorga al ahijado/a un aporte económico anual, una beca para estudios primarios, secundarios y universitarios, que se efectúa a través del Banco de la Nación y no hay límites de edad para solicitar el padrinazgo.
El rito está basado en una tradición rusa, que predicaba que el hijo hombre número siete se convertiría en un lobizón y la hija mujer sería una bruja.
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Por este motivo, se creía que la forma de romper el hechizo era a través del padrinazgo de los zares.
La mayoría nunca toma contacto directo con sus padrinos y, en vez de una relación para toda la vida, guardan una medalla que les entregan en el bautismo y una anécdota más para contar en el colegio o en las sobremesas de café.
"Me hubiera gustado que mi padrino sea un familiar o un amigo de mis padres", se lamentó alguno ya rondando los 40.

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