Sábado 24 de Octubre de 2009
Dos pilotos de la aerolínea Northwest se pasaron 240 kilómetros de su destino, a pesar de que deberían haber recibido numerosas señales de advertencia de que Minneapolis (donde debían descender) se acercaba... y quedaba atrás: avisos en los instrumentos de cabina, controladores aéreos que intentaban comunicarse en forma reiterada, las luces de la ciudad allí abajo, nada los alertó.
Sin embargo, los pilotos no se dieron cuenta de su error hasta que un miembro de la tripulación se comunicó con ellos por intercomunicador, dijo ayer una fuente cercana a la investigación que no estaba autorizada a hablar con la prensa, por lo que pidió no ser nombrada.
Para ese entonces, el avión ya volaba sobre Eau Claire, Wisconsin, y hacía más de una hora que los pilotos no se comunicaban con los controladores aéreos.
Los pilotos argumentaron a las autoridades que se distrajeron durante una discusión intensa sobre políticas de la aerolínea, dijo la Administración Federal de Aviación. Sin embargo, funcionarios federales investigan el caso para saber si el cansancio pudo haber sido la verdadera causa.
Sospechoso. Los investigadores aún no habían interrogado a los pilotos ayer y no sabían si era posible que ambos se hubieran quedado dormidos, dijo el vocero de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte Keith Holloway.
Los pilotos han sido suspendidos por la aerolínea mientras ésta realiza su propia investigación.
El avión, que iba de San Diego a Minneapolis con 144 pasajeros y cinco tripulantes, pasó por encima de su destino a una altitud de más de 11.000 metros (37.000 pies) poco antes de las 20 del miércoles, hora local. Los controladores no pudieron comunicarse hasta 14 minutos después, según la junta.
Anteayer, los investigadores de la junta no habían examinado aún el grabador de audio de la cabina del avión ni el grabador de datos de vuelo, los que iban a ser enviados a Washington para ser estudiados.
El lado serio de la cuestión apareció cuando se conoció que al no poder contactar con el aparato durante el largo vuelo, la Administración Federal de Aviación y oficiales militares estuvieron considerando el enviar dos jets de combate para acercarse al avión.
Tras aterrizar, la tripulación del avión comentó al Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos y a la policía del aeropuerto que “se habían enzarzado en una acalorada discusión sobre política aérea y perdieron entonces conciencia de dónde se encontraban en esos momentos”.
Los funcionarios valoraron como poco probable que la causa del incidente fuera una discusión ya que, dijeron, más de una hora “es una larga conversación”.
La pérdida de comunicación ocurrió la hora anterior a la que tenía previsto el aterrizaje.
No fue éste el único caso inusual. En febrero de 2008, un vuelo de Go! Airlines se pasó 48 kilómetros de largo el aeropuerto internacional de Hilo en Honolulu, Hawai. Los pilotos reconocieron entonces que se habían quedado dormidos.