Domingo 21 de Agosto de 2022
Javier J. Vázquez, director de Restauración Ecológica de la Ciudad de Buenos Aires, aseguró que “la huella de carbono del asado es gigante” y agregó que el horno a gas es un medio de cocción mucho más ecológico en cuanto a emisiones de CO2. El funcionario porteño hizo el comentario en Twitter días después del popular campeonato de asado que organizó el gobierno de CABA, del que forma parte. El concepto de "huella de carbono" registra el volumen de CO2 que produce cada actividad humana y contribuye al calentamiento global.
Frente a su comentario, las reacciones en Twitter no tardaron. Si bien algunos avalaron sus dichos aportando datos con sustento científico, la mayoría fueron muy críticos. El funcionario entonces aclaró que suele comer asados, pero que eso no quiere decir que no reconozca los efectos que produce en el medio ambiente: “A los 'heaters' de la huella de CO2, sepan que todo lo que hacemos tiene un impacto. Eso no quiere decir que hay que cancelarlo”. Y agregó: “Me gusta el asado, cocino asado, me encanta juntarme con amigos a comer asado. Eso no quita que tenga una huella de carbono alta y lo reconozco”.
Agregó que a “lo que me refería es que (es criticable) como tipo de cocción, dado que tiene impacto del viento, de la temperatura ambiente, no se usa llama sino brasa, etc, y presenta el modelo más ineficiente de cocción comparado con una olla, un horno, sea con gas natural, energía eléctrica o garrafa”.
El carbón que se usa para el asado se produce con la quema en hornos de árboles y arbustos de bosques nativos. Hay así un triple daño ambiental: el desmonte de bosque nativo, la primera quema en hornos, que genera CO2 además de humo lleno de particulado PM 2.5 y 10 (micras) y otros gases, y luego viene la segunda combustión, la del carbón en la parrilla. Esta no solo genera CO2, también despide PM 2.5 y 10, como el que ahora preocupa por los incendios de pastizales y bosques en los humedales del Paraná.
La reacción contra Vázquez no terminó con sus aclaraciones. Entre los comentarios destacaron que en lugar de preocuparse por el humo del asado debería estar más indignado por el humo de la quema de pastizales o porque buena parte de los niños son pobres. Muchos recordaron que durante el reciente campeonato de asado organizado en la avenida 9 de Julio se montaron 50 parrillas y el humo se apoderó de la principal avenida porteña.
También se sumaron los que recordaron que Sudamérica en general y Argentina en particular tienen una incidencia menor en la emisión global de gases de efecto invernadero y que además se trata de regiones que tienen "superávit ecológico".
Pero Vázquez sumó apoyos a su impopular postura contra la comida favorita de los argentinos. El ingeniero Nicolás Brown aportó datos técnicos, los cuales fueron compartidos por Vázquez para justificar sus dichos. “Quizás usar carbón de cáscara de arroz sea mejor y seguimos comiendo asado con menos huella de CO2", precisó el ingeniero, que tiene un Master en Energías Renovables con orientación en Energía Eólica y asegura que estuvo a cargo del estudio de la huella de carbono en 2015. “Es una cuestión moral, no vengo a evangelizar a nadie. Pero vegetales, pollo, o cerdo tienen una huella de carbono mucho menor (a la carne vacuna). Y la carne al horno, menos que a la parrilla”, aconsejó el experto en energías renovables.
En una replica a otro tuitero, Brown dio más especificaciones: "El ciclo del carbono es neutro (en emisiones netas). El de los GEI (gases de efecto invernadero) sería neutro si la bosta de vaca más la fermentación entérica (de los rumiantes como las vacas) emitieran CO2 (que es capturado por el pasto), pero emiten un poco de metano (CH4), gas con un valor de efecto invernadero 25 veces mayor al CO2". Un conocido tuitero, "El chacal del Interior", sumó más datos científicos y remató: "la actividad agropecuaria, tal como es practicada actualmente, no es un sumidero neto de carbono. Está recontra documentado". También recordó al respecto, pero ya fuera del tema del asado, que una molécula de metano puede salir del estómago de una vaca o de un yacimiento de gas natural.