Polanski cayó en Suiza acusado de violar a una niña hace 30 años
Más de 30 años después, el famoso director de cine franco-polaco Roman Polanski se ha convertido en presa de su pasado. Y ahora se encuentra en Suiza en una celda, de la que había huido en Estados Unidos antes de que fuera condenado por violar a una adolescente.

Lunes 28 de Septiembre de 2009

Más de 30 años después, el famoso director de cine franco-polaco Roman Polanski se ha convertido en presa de su pasado. Y ahora se encuentra en Suiza en una celda, de la que había huido en Estados Unidos antes de que fuera condenado por violar a una adolescente.

Desde entonces no ha vuelto a pisar Estados Unidos. El sábado, sin embargo, cayó. El comité de bienvenida del Festival de Cine de Zurich estaba esperando en el aeropuerto para recoger a su invitado de honor. Pero en su lugar intervino la policía suiza para ejecutar la orden internacional de arresto de las autoridades estadounidenses.

Es una incógnita cómo reaccionó el cineasta de 76 años, un hombre de estatura pequeña, que en seguida se pone nervioso. Si Polanski alguna vez filma una película sobre su vida, entonces Suiza le ofrecería el escenario perfecto. El hombre, que domina a la perfección el juego del escondite y del ocultamiento, conoce cada rincón de la localidad suiza Gstaad, a unos mil metros de altura. Ahí se relacionaba regularmente con personas bellas y ricas, según informaciones de testigos.

Ahora fue detenido en Zurich por un supuesto delito cometido hace 30 años. Si es extraditado a EEUU, entonces se enfrentaría a un proceso judicial en California por violación. Y Suiza sería la que, si es demostrada su culpabilidad, habría contribuido tras muchos años de mirar para otro lado el pedido de la Justicia.

Durante muchos años, Suiza daba cobijo a evasores de impuestos, pero se hizo la vista gorda con el buscado director, contra el que pesa desde 2005 una orden internacional de arresto. El hombre de nacionalidad francesa siempre tuvo libre acceso y libertad de movimiento en la Confederación Helvética, donde posee una residencia en Suiza.

Sexo, drogas y champán. Según el derecho internacional, Suiza habría estado obligada a cumplir con la orden de arresto de EEUU, lo que no ha sucedido hasta ahora. Al fin y al cabo al cineasta se le acusa de nada menos que de inducir a una adolescente de 13 años en la mansión de su amigo Jack Nicholson ("Chinatown") al sexo por medio de champán y drogas. Incluso aunque su supuesta víctima le haya perdonado, las reglas internacionales siguen vigentes.

De acuerdo con la versión oficial, las autoridades de la Justicia supieron ahora por vez primera cuándo iba a entrar el cineasta en el país y que por eso ejecutaron la orden de arresto. Sin embargo, la indignación en el país es grande, también porque esa afirmación pone en evidencia la hipocresía suiza.

Ya en la disputa por los delincuentes fiscales con Alemania y Estados Unidos había quedado patente que Berna cede rápido ante la presión internacional. En los medios y el Parlamento esto ya ha sido objeto de airadas críticas. Ahora la reputación de Suiza vuelve a resultar dañada, teme el director del instituto suizo para la Cultura, Jean Frédéric Jauslin, al que el arresto le sorprendió como a los organizadores del Festival de Cine.

Presiones.No se sabía hasta ayer si EEUU realmente ejerció presión directa sobre Suiza para detener a Polanski. En Berna tampoco se descartaba que en una especie de acto de obediencia adelantada Suiza trataba de hacer un favor a EEUU. Porque la disputa con ese país por la evasión fiscal, bajo cuyo peso ha caído ya el hasta ahora sagrado secreto de banca, aún no ha terminado. Las autoridades estadounidenses todavía amenazan con forzar al país a publicar los nombres de delincuentes fiscales. Quizás, la detención de Polanski hizo de sacrificio apaciguador. Eso sería propio de la Suiza actual. (DPA)