Viernes 09 de Mayo de 2008
El ingeniero eléctrico austríaco Josef Fritzl planeó durante al menos siete años el secuestro de su hija Elisabeth.
Fritzl solicitó un permiso en 1978 para hacer una obra en su casa y ampliar la vivienda familiar. La policía defiende la hipótesis de que entonces el secuestrador aprovechó para construir un sótano que no incluyó en los planos y que en 1984 sería la celda de su hija.
Esta teoría avala la idea de que Fritzl estuvo planeando durante muchos años el secuestro de su propia hija. El calabozo tenía inicialmente 35 metros cuadrados. Cuando nació el cuarto hijo-nieto, decidió ampliarlo 20 metros.
Los agentes continúan rastreando cada milímetro del escondite. Ahora se supo que la puerta daba acceso al sótano, que estaba oculta tras una estantería repleta de herramientas, de 500 kilos.
Otras ocho puertas. El que fue el hogar de Elisabeth durante más de dos décadas tenía otras ocho puertas, controladas con un sistema eléctrico.
Aunque en un primer momento se pensó que Fritzl tuvo un colaborador, desde Austria los responsables de la investigación insisten en que actuó solo. Los agentes destacaron que "la gran capacidad física e intelectual del secuestrador quedó comprobada al registrar el calabozo".
"Es cierto, debió haber sido en 1981 ó 1982 cuando comencé a transformar mi sótano en una celda, cerrándola con una pesada puerta de cemento armado telecomandada", relató el ingeniero eléctrico, quien tuvo siete hijos con su hija Elisabeth, a la que secuestró y violó en el sótano de su casa durante 24 años.
"Luego hice el aislamiento acústico del búnker e instalé una toilette y un lavadero, coloqué una cama, un horno y una heladera", dijo.
En un intento de justificar lo que hizo, Fritzl afirma que un dispositivo conectado a un reloj habría abierto el sótano si algo le hubiese pasado. Según su abogado, el ingeniero retirado no quiere morir, pero sí está dispuesto a "purgar" sus crímenes.
Fritzl relató las primeras semanas después del 28 de agosto de 1984, cuando encerró a Elisabeth. "Supe todo el tiempo, durante los 24 años, que lo que hacía no estaba bien, que debía estar loco para hacer algo así", dijo, refiriéndose al mundo subterráneo de Elisabeth como su "imperio".
"Pero se convirtió en una rutina el llevar adelante una segunda vida en el sótano de mi casa", confesó. l