Martes 19 de Abril de 2022
Un hombre pidió que no le festejaran el cumpleaños en el trabajo y, como no le hicieron caso, tendrán que pagarle U$A 450.000 como indemnización. El episodio se registró en 2019 y, tras una dura batalla legal, la Justicia falló a favor del cumpleañero que no quería celebración porque le iba a causar "estrés y ansiedad".
Kevin Berling fue empleado por la firma Gravity Diagnostics, localizada en Kenton, Estados Unidos. Ni bien fue contratado pidió reunirse con el gerente de la compañía y le hizo un pedido encarecido: no quería festejar su cumpleaños en el trabajo, y lo justificó diciendo que que la fecha le traía malos recuerdos y podía causarle ataques de pánico.
Pese a su pedido, la empresa le organizó una fiesta de cumpleaños sorpresa en agosto de 2019. Tal como lo había anticipado, Berling comenzó a sentirse ansioso y se tuvo que retirarse. Al día siguiente, lejos de entenderlo, sus compañeros los “enfrentaron y criticaron” y lo acusaron de haber “robado la alegría del lugar”.
Las recriminaciones le provocaron un segundo ataque de pánico y no pudo asistir al trabajo los dos días siguientes. Frente a esta situación, Gravity Diagnostics tomó una dramática decisión: despidió a Berling, quien les inició una demanda or “discriminación a una discapacidad” y “la toma de represalias contra él por parte de la empresa”.
El juicio, que se celebró el pasado marzo, terminó con el fallol del juez ordenando a la firma el pago de 450.000 dólares a su ex empleado. El monto estuvo compuesto de 300.000 dólares por “angustia emocional” y 150.000 adicionales por “salarios perdidos”.
Gravity Diagnostics se negó a admitir que “actuó mal”. Invlusive, la directora de operaciones de la compañía, Julie Brazil, reafirmó la decisión del despido de Berling por quebrantar “una política de violencia en el lugar de trabajo”. Y explicó: “Mis empleados fueron las víctimas en este caso, no el demandante”.
En tanto, el abogado de Berling, Tony Bucher, dijo as la BBC que “no había absolutamente ninguna evidencia” de que su defendido representara una amenaza para alguien en la empresa, y menos que justificara su salida. “Tuvo un ataque de pánico. Eso es todo”, destacó.
“Como los representantes de empresa no entendieron su respuesta, asumieron que era una amenaza. Asumir que las personas con problemas de salud mental son peligrosas sin ninguna evidencia de comportamiento violento es total y completamente discriminatorio”, concluyó.