Viernes 08 de Agosto de 2008
Una trabajadora sexual intervino ayer por primera vez como ponente en una sesión plenaria de la Conferencia Internacional sobre el Sida para exigir respeto y reconocimiento mundial a la prostitución como trabajo frente a un negro panorama de violaciones de derechos humanos y alta prevalencia del VIH en ese colectivo. La argentina Elena Reynaga, secretaria ejecutiva de la Red de Trabajadoras Sexuales (RedTraSex) de Latinoamérica y el Caribe, señaló en un emotivo discurso interrumpido constantemente por aplausos y gritos de apoyo, que se requiere "derogar todas las normativas que criminalizan el trabajo sexual".
La también fundadora y secretaria ejecutiva de la Asociación de Meretrices Argentinas (Amar) pidió juicio y castigo a todos los crímenes contra sus colegas de oficio y la abolición en las ciudades de las llamadas zonas rojas, guetos que promueven la violencia y la discriminación". Y expresó su rechazo a los exámenes médicos obligatorios y la eliminación de la tarjeta sanitaria que algunos países exigen para ejercer el trabajo sexual.
Pidió pruebas de detección de VIH voluntarias, gratuitas y confidenciales, y acceso universal a la prevención y atención de esa enfermedad.
Reynaga manifestó que "es necesario que la comunidad de donantes y los organismos internacionales canalicen recursos para la lucha contra el sida que sean administrados por las organizaciones de trabajadoras sexuales, sin necesidad de intermediarios".
Sobre el trabajo de las redes de trabajadoras sexuales, la activista indicó que "en la ciudad de Calcuta (India) estos colectivos lograron que el uso del condón entre las prostitutas pasara del 1,1 al 90 por ciento entre 1992 y 1998. Ello permitió que en esa urbe india la prevalencia del VIH entre ellas se situara en el 5,17 por ciento, mientras que en ciudades como Bombay es del 54 por ciento", concluyó en medio de una ovación.