Se emitió un alerta por una tormenta geomagnética de intensidad G3. Podría provocar problemas en los sistemas de comunicación y las redes eléctricas.
Lunes 13 de Mayo de 2024
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, la agencia científica del Departamento de Comercio de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) emitió un alerta por una tormenta geomagnética de intensidad G3, que podría provocar auroras polares (llamadas boreales o polares, ya sea que se produzcan en el hemisferio sur o norte del planeta) y también problemas en los sistemas de comunicación y las redes eléctricas.
La tormenta solar, similar a la que se reportó días atrás, estaba previsto que tuviera una intensidad G4 (el mayor valor es G5) pero finalmente se redujo a G3. La llamarada solar alcanzó su punto máximo a las 12.26, y se espera que en la noche de este lunes pueda generar algún impacto en las telecomunicaciones o auroras boreales y australes.
Según publicó en X (ex Twitter) la meteoróloga responsable en el Tiempo de España, Mar Gómez, una tormenta geomagnética es un fenómeno causado por perturbaciones en el campo magnético de la Tierra, generalmente desencadenadas por eyecciones de masa coronal (EMC) del Sol o poderosas llamaradas solares, como las de estos días.
Cuando esto ocurre se puede perturbar el campo magnético de la Tierra y causar variaciones en la actividad geomagnética, añadió, lo que puede conducir a una serie de efectos, incluidas auroras brillantes en latitudes más bajas de lo normal, interferencias en las comunicaciones por radio de alta frecuencia y redes eléctricas, e incluso daños en satélites y sistemas de navegación. Además, durante eventos extremos la radiación solar puede representar un riesgo para los astronautas en el espacio.
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Cuando esas partículas altamente cargadas llegan a la Tierra se encuentran con el campo magnético y son canalizadas hasta los polos. Y cuando chocan con los átomos y las moléculas en la atmósfera, excitan sus electrones a estados de mayor energía.
Cuando estos electrones regresan a su estado de menor energía emiten luz, creando así las auroras.
Entre los antecedentes más destacados en la historia de las tormentas solares, el Evento Carrington, ocurrido en 1859, fue el más poderoso de todos los tiempos. Causó auroras visibles hasta el Ecuador y la interrupción de los sistemas de telégrafo en Europa y América del Norte, ya que las corrientes inducidas por la tormenta geomagnética sobrecargaron las líneas de telégrafo.