Otorgaron los Ig Nobel, premios satíricos a investigaciones serias
El estudio de los efectos de la Coca-Cola como espermicida, el impacto de la ovulación en los ingresos de las desnudistas y que las pulgas de los perros saltan más que la de los gatos fueron algunos de los proyectos premiados ayer por los Ig Nobel, una parodia de los Nobel tradicionales.

Sábado 04 de Octubre de 2008

El estudio de los efectos de la Coca-Cola como espermicida, el impacto de la ovulación en los ingresos de las desnudistas y que las pulgas de los perros saltan más que la de los gatos fueron algunos de los proyectos premiados ayer por los Ig Nobel, una parodia de los Nobel tradicionales.

Otorgados por la revista estadounidense Anales de la Investigación Improbable desde hace 18 años, los galardones premian investigaciones rigurosamente científicas pero dedicadas a temas que "hacen reír y después pensar". El jurado anunció anoche en la Universidad de Harvard en Cambridge (Massachusetts) los premios sin dotación, en diez categorías.

El de economía fue entregado este año a los resultados obtenidos por Geoffrey Miller y Brent Jordan, científicos de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque (EEUU), que descubrieron que las bailarinas de striptease tienen más éxito y ganan más dinero cuando están ovulando y son fértiles.

Por su parte, Astolfo G. Mello Araujo y José Carlos Marcelino, de la Universidad de San Pablo, fueron reconocidos en el apartado de arqueología por su estudio acerca de la forma en que los armadillos pueden cambiar de lugar objetos en los sitios de excavación y confundir así las investigaciones. Ambos reaccionaron con humor y enviaron un mail en el que se alegran del Ig Nobel, ya que no existe el Nobel "oficial" en arqueología.

Cansada de escuchar mitos urbanos acerca del poder espermicida de la Coca Cola, Deborah J. Anderson se hizo acreedora del premio de química por mostrar los efectos como espermicida de la bebida, en especial en su versión diet. Sin embargo, compartió el reconocimiento con otro equipo de Taiwán, que llegó a la conclusión opuesta.

El de biología quedó en manos de Marie-Christine Cadiergues y sus colaboradores de la Ecole Nationale Veterinaire de Toulouse, Francia, por comprobar que las pulgas de los perros saltan más lejos que las de los gatos.

El de física fue para Dorian Raymer de la Scripps Institution of Oceanology en San Diego (EEUU), que tranquilizó a todos aquellos que hayan lidiado con cables o cuerdas enredadas: con un modelo matemático, dejó claro que todo aquello que sea lo suficientemente largo y delgado se enredará de forma inexorable.

El de la paz fue para el Comité Federal de Etica de Biotecnología No Humana de Suiza, "y a los ciudadanos de Suiza", por adoptar el principio de que las plantas tienen dignidad.

Los hongos piensan. El apartado más novedoso fue este año el de ciencia cognitiva, otorgado a un grupo de investigadores japoneses de Hokkaido, por su análisis de cuán inteligentes pueden ser los hongos más simples en la resolución de laberintos.

El nombre de Ig Nobel es un juego de palabras con la expresión inglesa "ignoble", que equivale a algo vergonzoso o ridículo.

Los premios son, sin embargo, cualquier cosa menos vergonzosos, ya que todos los años su presentación se convierte en un acto muy popular al que acuden muchos de los premiados, destacados científicos e incluso premios Nobel auténticos. Este año, por ejemplo, el matemático Benoit Mandelbrot pronunció una conferencia de 24 segundos sobre fractales. l (DPA)