Oferta del Papa para volver a la Santa Sede divide a los anglicanos
Alrededor de 600 sacerdotes de la Iglesia de Inglaterra se reunieron ayer para discutir la oferta del Papa Benedicto XVI que permitiría a ciertos sectores anglicanos crear su propia rama dentro de la Iglesia Católica. Al final de la reunión, varios de los sacerdotes indicaron que están dispuestos a aceptar la oferta del Vaticano mientras que otro grupo indicó su preferencia por la unidad de los anglicanos.

Domingo 25 de Octubre de 2009

Alrededor de 600 sacerdotes de la Iglesia de Inglaterra se reunieron ayer para discutir la oferta del Papa Benedicto XVI que permitiría a ciertos sectores anglicanos crear su propia rama dentro de la Iglesia Católica.
  Al final de la reunión, varios de los sacerdotes indicaron que están dispuestos a aceptar la oferta del Vaticano mientras que otro grupo indicó su preferencia por la unidad de los anglicanos.
  Algunos clérigos pertenecientes al grupo anglicano próximo al catolicismo Adelante en la Fe no están de acuerdo con la manera en que las mujeres obispos están siendo introducidas en la Iglesia de Inglaterra.
  Este sábado debían decidir cuál sería su respuesta a la invitación del Papa Benedicto XVI, que les ofreció la posibilidad de integrarse en la Iglesia Católica y a la vez conservar algunas de sus prácticas.
  Parte del clero de la “iglesia alta” (una rama del anglicanismo conocida por la práctica de rituales más elaborados en las misas) están alarmados porque su función histórica como unificadores de católicos y protestantes bajo una misma iglesia podría correr peligro.
  “Mi intención, pase lo que pase, es convertirme al catolicismo romano”, aseguró Geoffrey Kirk, uno de los líderes del grupo Adelante en la Fe.
  Como él, a medida que la disputa en el seno de la Iglesia de Inglaterra sobre la cuestión de las mujeres obispos se ha ido intensificando, muchos anglo-católicos amenazaron con acogerse a la Iglesia de Roma a no ser que se les ofrezca acceso garantizado a sacerdotes masculinos.
 El padre Christopher Colven celebra misa en la iglesia católica romana de San Jaime, en Londres. Hace 13 años era un cura anglicano y asegura haberse ordenado para ver a la Iglesia de Inglaterra como parte de una iglesia católica universal. Formar parte de una iglesia capaz de preservar sus tradiciones católicas durante más de cinco siglos era algo central en su fe. Pero tras la ordenación de sacerdotes mujeres por la Iglesia de Inglaterra, sintió que esas tradiciones habían sido abandonadas definitivamente y, aseguró, convertirse al catolicismo fue “una experiencia liberadora”.
  A pocos kilómetros de su iglesia, en la parroquia de San Esteban y Todos los Santos, en el barrio londinense de Hampstead, la misa se celebra con casi el mismo ritual que en San Jaime, la misma ceremonia e idéntica atención al detalle.
  Pero San Esteban es anglicana y su párroco, el padre David Houlding, está desesperado por preservar el carácter histórico (tanto católico como protestante) de la Iglesia de Inglaterra, heredado de la época de Isabel I hace más de 500 años.
  Este sacerdote teme que la invitación del Papa pueda llevarse a mucha gente como él y dejar atrás una Iglesia Anglicana más protestante.
  Los anglicanos evangélicos criticaron la iniciativa del Vaticano y algunos llegaron a acusar a Roma de intentar capitalizar sus disputas internas para intentar dividir al clero. Otros mostraron un desacuerdo rotundo con que los líderes anglicanos no fueran consultados o informados con tiempo por el Vaticano.
  El exobispo de Canterbury, lord Carey, afirmó que su sucesor, Rowan Williams, fue avisado con menos de un día de margen. “Es inexcusable que Roma hiciera esto sin consultarnos”, indicó.
   Stephen Trott, miembro del Grupo Católico del organismo rector de la Iglesia de Inglaterra, el Sínodo, aseguró a la BBC que el anuncio fue inoportuno y llegó en un momento delicado del debate en torno a la ordenación de mujeres sacerdotes.
  En cambio, el Vaticano dijo que sólo intentaba dar una respuesta a los anglicanos que se habían acercado en busca de un “hogar espiritual”. l