Lunes 08 de Septiembre de 2008
La educación secundaria desvela no sólo a especialistas, funcionarios y estudiantes argentinos, sino también a otros países de la región, en cuanto a su controvertido carácter obligatorio en la mayoría de la región, y a su aún inalcanzable meta de incluir a todos.
El ministro de Educación, Juan Carlos Tedesco, reiteró días pasados en un seminario internacional de educación secundaria organizado por Unicef de Argentina, ante especialistas nacionales y extranjeros, que "la escuela secundaria argentina ya es obligatoria a partir de la nueva ley de educación nacional".
Pero rescató que la obligatoriedad depende de que en el país se den las condiciones de "distribución equitativa de la riqueza y de justicia social, que garanticen a los padres que sus hijos estarán 17 ó 18 años en la escuela y no serán enviados a trabajar". Este aspecto se replica en otros países (Brasil y Chile). Se cree que en la región hay 35 millones de chicos (entre 3 y 18 años) fuera del sistema escolar.
La escuela secundaria es obligatoria en muchos países, pero falta aún incluir a grupos vulnerables, como pueblos originarios, capacitación de los maestros e inversión en infraestructura escolar.
Directivos de Unicef de los tres países, sus ministros de Educación y especialistas coincidieron en que la enseñanza es la garantía de "romper con la pobreza de los jóvenes". Pero el nudo de esta cuestión se centra en qué educación impartir; si el aumento de los años de escolaridad obligatoria garantiza nuevas capacidades y manejo de conocimientos o aprenden más de lo mismo; si incluyen a las nuevas tipologías adolescentes (tribus urbanas) y a las etnias latinoamericanas.
Razones económicas. En Argentina, las razones del abandono de la escuela media están distribuidas en partes iguales: por razones socioeconómicas; por pérdida de la estima en los alumnos a quienes los hacen repetir y por no aprender los nuevos conocimientos y tecnologías que hoy se requieren.
Esa fue una de las conclusiones a las que arribó la pedagoga Irene Kit, de la Asociación Educación para Todos, quien presentó una experiencia en Formosa, una provincia que lidera la deserción y el abandono en la escuela media.
"Los chicos dijeron que se desmoralizaban cuando repetían y terminaban abandonando" dijo Kit y agregó que otros cuestionaron la deserción o repitencia "porque no nos enseñaban lo importante".
De Chile, su ministra de Educación, Mónica Jiménez, destacó que el "98 por ciento de los jóvenes asiste a la escuela media", pero admitió que muchos no lo hacen por falta de inclusión de comunidades, entre ellos un millón de mapuches.
Por otra parte, desde Unicef Brasil, Mario Volpi, dijo que la inclusión de chicos en el sistema educativo es más que ofertar clases.
"Además de buenos contenidos en las aulas, también hay que asegurarles medios de transporte para ir al colegio, ingreso mínimo para sus familias y políticas complementarias que garanticen la inclusión con diversidad", agregó.
Con preocupación, los especialistas del seminario internacional acordaron en que completar la educación secundaria no garantiza la inclusión social, pero no terminarla es un pase directo a la exclusión.