Domingo 13 de Abril de 2008
La visita del Papa Benedicto XVI el próximo martes a Nueva York motivó a las autoridades a blindar la ciudad con una zona de interdicción aérea sobre la zona y el apresto de buzos en el East River y francotiradores de élite en los techos de los rascacielos, así como el uso de helicópteros y limusinas acorazadas.
El plan de seguridad que se pondrá en marcha entre el martes y el domingo venidero fue ilustrado por el jefe de la policía, Ray Kelly.
Las autoridades "son conscientes de que Osama Ben Laden", el líder del grupo radical islámico al Qaeda, considerado responsable de los atentados del 11 de septiembre, "fue crítico del Papa en su último video", dijo Kelly.
En el mensaje de hace menos de un mes, el millonario saudita acusó al Pontífice de ser parte de una "nueva cruzada" contra el Islam.
De todas maneras, en una rueda de prensa con el responsable del servicio secreto encargado de la custodia de Benedicto XVI, Brian Parr, Kelly aseguró que las autoridades estadounidenses "no tienen conocimiento de ninguna amenaza específica contra el Papa".
El Papa visitará la Zona Cero, el sitio donde se levantaban las torres gemelas derrumbadas el 11 de septiembre del 2001. Allí rezará "por la redención de los terroristas".
La visita a Nueva York, todavía envuelta en el clima post 11/9, tendrá medidas de seguridad todavía mayores a las que se pusieron en práctica durante el viaje a esa ciudad del predecesor de Benedicto XVII, Juan Pablo II en 1995.
"Se trata de un dispositivo estándar para este tipo de eventos después del 11 de septiembre", dijo Kelly, quien comparó las medidas adoptadas con aquellas impuestas en Nueva York para la convención republicana del 2004.
Buzos y lanchas de la policía patrullarán el East River, que baña los bordes del Palacio de Vidrio de las Naciones Unidas, y muchas calles serán cerradas al tránsito.
Con los fieles se mezclarán agentes de civil, algunos de los cuales llevarán detectores portátiles de radiactividad.
Para proteger al Papa y a la delegación vaticana (que se alojará en la residencia del nuncio apostólico en Nueva York, el arzobispo Celestino Migliore, sobre la calle 72) se movilizarán durante tres días decenas de agentes del servicio secreto y cientos de policías.
Para entrar a la catedral de Saint Patrick, donde el jefe de la Iglesia Católica celebrará misa el sábado por la mañana, será necesario pasar por los controles detectores de metales instalados para la oportunidad.
Además, estarán prohibidos los bolsos en la Quinta Avenida cuando, después de la misa, Benedicto XVI saldrá en el "papamóvil" a recorrer algunas cuadras de esa famosa vía, en medio de lo que se espera será una multitud de fieles.
La zona de exclusión aérea entrará en efecto el sábado sobre el seminario de Saint Joseph en Yonkers y el domingo sobre el Ground Zero, donde el Papa rezará y se reunirá con familiares de las víctimas. Por la tarde, estará prohibido volar sobre el estadio de los Yankees, donde celebrará misa.
Benedicto XVI, que llegará a Nueva York desde Washington, donde estará de visita antes de dirigirse a Nueva York, abandonará la Gran Manzana a bordo del avión vaticano estacionado sobre una pista del aeropuerto Kennedy.
De la ceremonia del adiós a Estados Unidos, en un hangar de la estación aérea, participarán el vicepresidente norteamericano, Dick Cheney, y su esposa, Lynne, anunció el portavoz de la diócesis de Brooklyn, Frank DeRosa.
El Papa y Cheney pronunciarán breves discursos delante de unas 3.000 personas, según las previsiones de la policía. (Reuters, AP y DPA)