"No pueden funcionar 50 reactores en un país con zonas sísmicas"

Lunes 14 de Marzo de 2011

“Es una constante, se produce energía nuclear como un secreto de Estado y siempre se ocultó. ¿Cómo es posible que funcionen 50 reactores en Japón, un país de sismos?”, remarcó ayer Javier Rodríguez Pardo, fundador del Movimiento Antinuclear del Chubut (Mach), que resistió en los 90 la creación de un basurero nuclear en esa provincia.

“La primera consigna que tenemos y que toma la Comisión Nacional de Energía Atómica es que las plantas deben estar alejadas de lugares sísmicos”, revela.

“Además, hay otra historia distinta a la que se ve y se minimiza en la tele. Esa cultura oriental es paciente, ordenada y culta, pero los operadores nucleares son tan occidentales como los de este lado del planeta”, afirmó a La Capital.

“En el libro «En la Patagonia, no», retomo la experiencia de septiembre de 1999 y el desastre de la planta Tokaimura. No se hablaba, pero la emergencia obligó a evacuar a 300 mil personas y se frenó la información, luego aparecieron la denuncias personales y testimonios”.

Rodríguez Pardo, también periodista especializado en la temática ambiental y cofundador de la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace) en 1986, es impulsor de las Asambleas Ciudadanas que resisten en todo el país a los proyectos de magaminería a cielo abierto.

“Los barones nucleares japoneses desarrollan este tipo de energía con riesgos. Ahora la agencia internacional de temas atómicos cuestiona que no hayan previsto la eventualidad de un tsunami. Utilizar el agua de mar para el enfriamiento demuestra que ya fracasaron todos los otros sistemas de enfriamiento de un reactor, como el agua pesada”, advierte el especialista.

Sobre la comparación con Chernobyl, explica: “Se dice que no tenía una bóveda de contención y que la hacían a cielo abierto, eso no fue así. Las que volaron ahora tampoco son modernas y algunas fueron reparadas. La comunidad nuclear internacional dice que al finalizar una planta nuclear su vida útil debe ser cerrada y sellada en forma hermética. Pero lo que se hace es alargar su vida y además construyen un reactor cerca. Hacen cementerios nucleares, un daño tremendo del que no se retorna. Con la radiactividad no hay vuelta atrás. No se puede reconvertir la radiación que ya se liberó”. l

Argentina y las energías alternativas. "Algunos dicen que las energías alternativas no son suficientes, pero sucede que el consumo crece cuando la megamineras (Barrick y La Alumbrera) consumen lo equivalente a lo producido en Atucha y Embalse", apunta Rodríguez Pardo.

"Europa utiliza la energía solar, fotovoltaica (paneles solares) y térmica (calentamiento de agua con el sol). Ya fueron por esos métodos España, Italia y EEUU, donde hace 35 años no se apuesta a reactores, No son ecologistas, saben que es más cara y sucia".

Y agrega: "En la cordillera podemos tener pueblos con energía hidráulica de pasada (sin acumulación de agua para turbinas). También se puede utilizar desechos de explotaciones agropecuarias: biomata (girasol), como en Europa".

"Pero algunos creen que con energía nuclear se tiene el poder atómico. En el 87 querían la bomba para tratar de igual a igual con los ingleses. Hablaban de una Argentina Potencia. Dicen que la energía nuclear evita el calentamiento, pero no hay en el mundo un sitio que gestione residuos nucleares", sostiene el experto.