Lunes 01 de Junio de 2009
Comunidades ancestrales de América latina propondrán la creación de una corte internacional que procese las acciones contra el medio ambiente, indicaron ayer representantes de los pueblos nativos en la jornada de cierre de un encuentro sostenido en la ciudad peruana de Puno.
El proyecto se agrega a otros presentados varias organizaciones de Europa y fue apoyado por el argentino Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la paz. La IV Cumbre Continental de Pueblos Indígenas convocó en Perú a unos siete mil delegados de pueblos originarios.
“Nuestros pueblos deben practicar la filosofía de vida que promueve el buen vivir en armonía con la naturaleza y exigimos a los países el cambio de sus patrones de consumo basados en el modelo capitalista”, afirma el texto final de la mesa de debate.
El tribunal, según la propuesta, dependerá de la Organización de las Naciones Unidas y sus integrantes serán nombrados por los Estados miembro. Los indígenas de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y el Perú formularon la iniciativa tras coincidir en que los atropellos contra el medio ambiente, cometidos en gran parte por las transnacionales, según dijeron, se han convertido en uno de los más graves problemas para las comunidades nativas.
Entre los casos emblemáticos citados en la reunión está el de la ciudad andina peruana La Oroya, convertida según estudios científicos internacionales en una de las diez más contaminadas del mundo por acción de la minera estadounidense Doe Run.
El coordinador del encuentro indígena, el peruano Miguel Palacín Quispe, explicó que la propuesta será perfeccionada en una próxima reunión en Bolivia y luego será expuesta formalmente ante las instancias internacionales.
Nunca antes la ciudad peruana de Puno, a orillas del gigantesco y sagrado lago Titicaca, había presenciado tal cantidad de atuendos, lenguas y tradiciones como en estos días, en que acoge la IV Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas.
Explotación. Quispe afirmó que “otro de los fines de esta instancia es juzgar a los deudores y acreedores de la deuda por el cambio climático, dado la desmesurada explotación de los recursos naturales”.
“El consumismo convierte a la biodiversidad en materia prima. Esa es la deuda ecológica que mantienen los países con las transnacionales”, señaló el dirigente. (DPA)