Domingo 24 de Agosto de 2008
María Luisa Estévez González, una mujer de 31 años que estaba internada en el madrileño hospital de La Paz, falleció ayer a causa de las gravísimas heridas que sufrió como consecuencia del accidente aéreo de Barajas.
Con la muerte de esta mujer, que presentaba un 72 por ciento de la superficie corporal quemada, se eleva a 154 el número de víctimas fatales del accidente del avión de Spanair el pasado miércoles, que cayó durante el despegue en el aeropuerto madrileño. Tenía como destino Las Palmas.
María Luisa Estévez era madre de uno de los niños muertos en el accidente, Javier Sebastián Suárez Estévez.
La mujer era abogada y aunque residía en Las Palmas había nacido en el municipio de Gáldar, al norte de la isla. Nieta de un reputado abogado experto en derecho civil y mercantil, era muy conocida en la zona, según fuentes del diario madrileño El Mundo.
18 heridos. Mientras, permanecen internados en diferentes centros hospitalarios de Madrid otros 18 heridos, dos de ellos en estado grave con evolución favorable, nueve con evolución favorable y uno tiene pronóstico leve.
Se trata de Gregoria Mendiola, de 44 años, que presenta traumatismo craneoencefálico severo y tiene politraumatismos. Mendiola es madre de Alfredo Jesús Acosta, un niño de ocho años ingresado en el Niño Jesús con una fractura abierta de una pierna de la que ha sido intervenido. Sigue en observación con evolución favorable.
Además, según los datos del parte médico de las 14 horas, el estado de Pedro Hernán Gómez, de 57 años, empeoró en las últimas horas y ha pasado de estar grave a muy grave, pero fue sometido a una cirugía maxilofacial para aliviar la gravedad de sus heridas y se espera que comience a reponerse.
En tanto, los directivos de la compañía aérea Spanair volvieron a reunirse ayer con los familiares de las víctimas del accidente para dar explicaciones sobre el fallo que motivó un retraso en la salida del avión siniestrado el pasado miércoles con 172 personas a bordo y que tenía como destino Las Palmas de Gran Canaria.
La mayoría de las familias de las víctimas acusan a la compañía de negligencia y exigen explicaciones e información sobre la causa del terrible siniestro, que se cobró la vida de 154 personas.
El subdirector de Spanair, Javier Mendoza, explicó que el mecánico que reparó la falla del avión (el mal funcionamiento del calentador de la sonda que mide la temperatura) cumplió con su trabajo.
Según Mendoza, el mecánico decidió desconectar la sonda al considerar que las condiciones climatológicas (la temperatura superaba los 20 grados) permitían realizar el vuelo sin este mecanismo.
Las familias de las víctimas reprocharon a la compañía que se haya autorizado a despegar a un avión que había registrado un desperfecto y que tampoco se hubiese dejado a los pasajeros descender del avión.
Los investigadores ya cuentan con un video que revela que el avión estalló en la pista después de rebotar y avanzar en el pavimento.
El accidente del vuelo JK5022 de la compañía Spanair, que cubría el trayecto Madrid-Las Palmas de Gran Canaria, constituyó la peor tragedia aérea española de los últimos 25 años.