Sábado 04 de Junio de 2011
El gran defensor del suicidio asistido Jack Kevorkian, conocido como el “Doctor Muerte” por ayudar a más de 100 personas a poner fin a sus vidas, murió ayer a los 83 años. El controvertido médico patólogo estadounidense de origen armenio falleció en el hospital Beaumont de Royal Oak, en el estado de Michigan, donde estaba internado desde hacía dos semanas con afecciones de riñón y corazón, dijo Mayer Morganroth, su abogado y amigo.
Kevorkian, a quien se le había diagnosticado cáncer de hígado anteriormente, murió por un coágulo de sangre que obstruyó su corazón.
El patólogo se centró en la muerte y los moribundos mucho antes de iniciar un controvertido debate primero estadounidense y luego mundial sobre el suicidio asistido mientras recorría Michigan a bordo de una destartalada furgoneta Volkswagen donde llevaba una máquina para ayudar a las personas enfermas a poner fin a sus vidas.
Algunos lo veían como un héroe que permitía a los enfermos terminales morir con dignidad, mientras que sus críticos más duros lo definían como un asesino a sangre fría que asaltaba a aquellos que sufrían dolor crónico y depresión. La mayoría de sus clientes eran mujeres de mediana edad.
Kevorkian lanzó su campaña de suicidio asistido en 1990, cuando permitió que un paciente con Alzheimer se quitara la vida utilizando la máquina que él había diseñado y que permitía inyectarse una droga letal. Fue acusado por homicidio en primer grado en el caso, pero los cargos se desestimaron más tarde.
Apasionado e inquebrantable en su causa, Kevorkian se destacó por desafiar a abogados, fiscales y jueces al acelerar su campaña durante la década de 1990 utilizando varios métodos, entre ellos el gas de monóxido de carbono.
A menudo, Kevorkian dejaba los cuerpos en los hospitales entrada la noche o en habitaciones de hotel donde asistía los suicidios.
Venció a los fiscales de Michigan en cuatro ocasiones antes de que lo condenaran por homicidio en segundo grado en 1999 luego de que CBS News difundiera un video un suicidio asistido. Estuvo preso ocho años. Como condición para su libertad condicional en el 2007, prometió no asistir más suicidios.
El suicidio asistido por médicos se convirtió en ley en Oregon en 1997 y en el estado de Washington en el 2009. Finalmente la práctica de médicos que dan recetas para ayudar a los pacientes terminales a suicidarse fue aceptada legalmente por la Corte Suprema de Estados Unidos.
Kevorkian recibió el apodo de “Doctor Muerte” de sus compañeros durante su residencia médica en la década de 1950, cuando pidió trabajar en el turno de la noche en el hospital de Detroit para poder estar de servicio cuando morían más personas.
Nada más salir, sin embargo, en junio de 2007, arremetió en diversos medios contra el gobierno y contra sus detractores. Estimó que a lo largo de su vida había ayudado a morir a unas 130 personas con enfermedades degenerativas o con grave dolor físico.
Kevorkian nació en Michigan en 1928, de familia inmigrante armenia. Se licenció en medicina y en los años 80 comenzó a anunciarse en los diarios de Detroit como especialista en “asistencia a la muerte digna”. En 1990 practicó su primera eutanasia, según diversas entrevistas que concedió a lo largo de los años. Fue a una mujer anciana que sufría las últimas fases del mal de Alzheimer y que en algunos momentos, que Kevorkian decía que eran de lucidez, pedía una pronta muerte. Aquel caso le valió ya su primera demanda y que el Estado de Michigan le retirara su licencia.
Tenía una obsesión con la muerte. Una de las particularidades de su casa eran sus cuadros, hoy expuestos en una galería de arte. Todos ellos representan de alguna manera a la muerte. Incluso se dijo que usó su propia sangre para manchar el marco de uno de ellos.
“No conoces a Jack”
Hace un año, el mundo de la fantasía se codeó con la realidad. Jack Kevorkian posó junto a Al Pacino en la presentación de la película “No conoces a Jack”, en la que el laureado actor encarnó al defensor de la eutanasia en una producción de HBO. La gran productora televisiva estrenó el filme el 25 de julio de 2010, que cosechó 15 candidaturas al Emmy. Pacino, quien tuvo que adelgazar diez kilos y llenarse la cabeza de canas para el papel, conoció a Kevorkian recién en la presentación de la película, quien tuvo como actriz de reparto a Susan Sarandon. El filme fue televisado por la misma cadena, CBS, que en 1999 había transmitido en el programa “60 minutos” un video en el que registró la muerte asistida de Thomas Youk, de 52 años, que padecía la enfermedad neuromuscular degenerativa Lou Gherig.