Murió Ernestina de Noble, quien dirigió Clarín por 48 años
La empresaria tenía 92 años. Comenzó como secretaria del fundador, Roberto Noble, con quien se casó en 1967. Se erigió en la mujer más poderosa.

Jueves 15 de Junio de 2017

La empresaria Ernestina Herrera de Noble, quien falleció ayer a los 92 años, fue directora del diario Clarín durante 48 años y, desde esa posición, se convirtió en la mujer acaso más poderosa del país y dueña de una de las mayores fortunas de América latina.

Principal accionista del Grupo Clarín, uno de los grandes conglomerados de medios de la región, había asumido la dirección del matutino fundado en 1945 por su marido, Roberto Noble, una semana después de su muerte, en enero de 1969. Rodeada en principio por el núcleo político desarrollista que lideraba Rogelio Frigerio, y desde 1983 por los Ceos que, encabezados por el contador Héctor Magnetto, tomaron distancia de aquella pertenencia original, Clarín se convirtió bajo su dirección en el "gran diario argentino" y el de mayor tirada de habla hispana.

El grupo reúne hoy más de 250 empresas, que incluyen canales de televisión abierta y de cable, decenas de radios AM y FM, internet, industrias gráficas, de telecomunicaciones y diarios del interior.

Diversos estudios revelan que la piedra basal de este gigantesco emporio fue, además del éxito editorial del rotativo, obtener el manejo monopólico -junto a los diarios La Nación y la Razón- de la primera planta de producción de papel para diarios del país, un insumo que hasta entonces era importado, lo que derivó en una posición dominante dentro del sector de la prensa gráfica, durante la dictadura cívico militar. En una biografía signada por la representación institucional del medio a su cargo, una de las fotos más conocidas de la viuda de Noble es la que la muestra junto al dictador Jorge Rafael Videla el 27 de septiembre de 1978 durante la inauguración de la planta de Papel Prensa, la empresa expropiada al grupo Graiver poco antes.

Aunque un fallo judicial declaró en 2016 que esa transferencia no fue un delito de lesa humanidad, como también lo había determinado un fallo anterior, aquel hecho fue gravitante en la vida Ernestina Herrera de Noble, al punto de rozar su propia vida familiar. Durante más de dos décadas, la directora de Clarín estuvo imputada como presunta apropiadora de los jóvenes Marcela y Felipe Noble Herrera, cuya guarda y adopción había obtenido en 1977, ante la sospecha de que se tratara de hijos de desaparecidos, según algunos testimonios.

En diciembre de 2002 incluso llegó a estar detenida durante algunos días por orden del entonces juez federal de San Isidro, Roberto Marquevich, quien la procesó en el marco de la denuncia realizada por la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

En esa situación, la propietaria de Clarín llegó a admitir públicamente la posibilidad de que ambos chicos fueran hijos de una desaparecida nacidos en cautiverio y dijo haber conversado con ellos sobre esa alternativa, aunque en todo momento defendió la legalidad de su procedimiento.

Recién en 2016 fue sobreseída por la reemplazante de aquel magistrado, luego destituido, Sandra Arroyo Salgado, después de que el cotejo de las muestras de ADN de ambos jóvenes, trabajosamente obtenidas en 2011, no tuvieran correspondencia con los registros almacenados en el Banco de Datos Genéticos. Marcela y Felipe habían sido inscriptos en 1976 y 1977 con el apellido del fundador del diario muerto ocho años antes y ahora serán herederos legítimos de la fortuna y las empresas de su adoptante.Ernestina Herrera había nacido en Buenos Aires el 7 de junio de 1925 como hija menor de seis hermanos del matrimonio entre el cordobés Juan Herrera y la valenciana María del Carmen Morales, él profesor de filosofía y ella concertista de piano, aunque nunca ejerció como tal. En uno de los pocos reportajes que concedió, Ernestina aseguró que había conocido a Roberto Noble en 1946 durante un paseo en barco por el río Paraná cuando el fundador de Clarín invitó al grupo a subir a su yate "Tenondé". La joven comenzó a trabajar como empleada en el diario y logró ganarse la confianza y el corazón del empresario, con quien terminó casándose el 27 de julio de 1967, en una ceremonia oficiada por el cardenal primado de la Argentina, monseñor Antonio Caggiano. La alianza con el desarrollismo se prolongó hasta poco antes de la restauración democrática de 1983, cuando Clarín se desprendió de esa fuerza para adoptar un manejo empresarial bajo la responsabilidad directa del Ceo del grupo, Héctor Magnetto.