Martes 04 de Noviembre de 2008
"Mujeres de Dios. Cómo viven hoy las monjas y religiosas en la Argentina”, una investigación de la periodista Sonia Budassi, reúne distintos testimonios de estas mujeres que oscilan entre la vida contemplativa y el trabajo social, con el objetivo de desmitificar una imagen cargada de prejuicios sobre ellas.
“Me interesaba saber cómo eran sus vidas, pero al hablar con la gente sobre mi trabajo me miraban extrañados... como si estuviese por publicar un libro sobre monstruos”, cuenta Budassi a Télam. “Mi primer contacto fue con gente que había asistido a colegios religiosos: a algunos les ayudó con su fe y hoy día continuaban misionando por diferentes lugares del país y otros, por el contrario, se volvieron absolutamente ateos”, apunta.
Durante dos años, Budassi, recorrió instituciones religiosas, conventos, iglesias para conocerlas: “quería saber si eran seres humanos”, ironiza mientras recuerda algunas de las citas que tuvo con 'hermanas' en las que se sintió incómoda ante la cantidad de preguntas previas a aceptar una entrevista. “'Yo no te conozco' me repetía la hermana Claudia, la madre superiora de un convento, lugar donde Budassi se había acercado -días antes de esta interpelación- para charlar con la hermana Irene: ”me dio la impresión de una chica común con la que pudimos hablar de todo“.
“Volví a los pocos días y me atendió la madre superiora, temerosa de mi trabajo. Empezó a interrogarme para saber que iba a poner en el libro. Tenía miedo de que inventara y luego de un largo interrogatorio insistió en que la hermana Irene no debía dialogar más conmigo”, recuerda la periodista. Budassi explica que “pasé por un momento de la investigación en la que me puse a estudiar la parte más teológica, el sustrato de la vocación religiosa, la función de una monja. Hay textos teológicos con una abstracción que parecen filosóficos, pero decidí no incluirlo en el texto porque iba a hacer muy denso y la idea era centrarme en los testimonios”.
En el libro, editado Sudamericana, también hay una sección especial para una de las religiosas más conocidas a nivel público: Marta Pelloni. “Ella participó de las marchas del silencio por el caso de la muerte de la joven María Soledad Morales en la provincia de Catamarca. “Es un caso bastante extraordinario porque por lo general las monjas tienen un perfil bajo, no tienen mucha visibilidad. Y este caso explotó porque desde abajo Pelloni se enfrentó a la sociedad”, describe la autora. Dentro de la Iglesia, aclara Budassi, “al sector más conservador le cae bastante mal el accionar de la hermana Pelloni, por estar relacionada con cierta ideología tercermundista. Ella es consciente de los problemas sociales. Sabe que el pobre no tiene el mismo acceso a la justicia que un rico, y que en muchos pueblos del interior, el tema de la inferioridad de la mujer frente al hombre todavía se mantiene. Una actitud que también es bastante típica de la iglesia”.
Otro caso, que la conmovió, fue el de la Comunidad del Cristo Resucitado: “una congregación nueva de los años 80 cuyo fundador, Adolfo Antelo, tuvo juicios eclesiásticos, civiles y penales porque reclutaba a gente joven de la alta sociedad uruguaya. Una vez que estaban dentro eran sometidos a castigos físicos, abusos y violaciones”. Una de las chicas que participó en esa comunidad, relató a Budassi que a los 17 años se unió a esta comunidad. “Por lo general hay una serie de pasos hasta tomar una decisión definitiva. No es que entrás y te convertís en una monja. Pero allí no existían esos pasos. La ambición de conseguir muchos adeptos, hacía que no se cumplieran y muchos confundieron entusiasmo con vocación”, dijo. “Esta chica me contó que había quedado shockeada frente a su sexualidad porque siempre había sido muy católica y no había tenido relaciones. Sentía que no podía elegir, después de haber estado en esa comunidad tan represiva”, menciona la periodista.
Un capítulo está dedicado a las monjas 'High Tech', denominadas así porque dominan las últimas tecnologías: utilizan por ejemplo el Twitter -un sistema muy parecido a los blogs, que permite a los usuarios enviar mensajes de texto con una extensión máxima de 40 caracteres- “y es la forma para contar sus actividades cotidianas, como cualquier hijo de vecino”. “La historia que más me conmovió, y de la que me fui llorando literalmente hablando, fue en un hogar de la localidad bonaerense de Beccar en el que trabajan las Misioneras de la Caridad donde cuidan a chicas con deficiencia mental de bajos recursos, la mayoría abandonadas por sus familias”, comenta la autora.
“Esas monjas tenían que mantener una disciplina rígida para cumplir con su trabajo, pero siempre sonrientes porque las chicas a su cargo las tienen que ver bien”, agrega. Para Budassi “era una situación muy triste y mientras estaba con ellas me preguntaba ”'Cómo hacen para bancarse el dolor de saber que estas chicas no van a mejorar nunca'“ y sin embargo se inmolan allí por nada. Quizás ni una asistente social pueda convivir con esto que es tan fuerte y tan triste sin llorar todos los días”. “En muchos casos entendí la elección, pero no me siento capacitada para poder elaborar una teoría sobre lo que implica una vocación religiosa. Y aún me sigo preguntando por qué de esta manera”, dice a modo de conclusión.