Miércoles 13 de Octubre de 2010
Otra persona murió hoy a causa del vertido tóxico de residuos de bauxita que se produjo la semana pasada en Hungría, ascendiendo así el número de víctimas mortales a nueve, según informaron fuentes oficiales.
Más de un millón de metros cúbicos de barro rojo, formado por la bauxita resultante de la producción de aluminio, fueron liberados cuando se rompió el dique de contención de la balsa en la que se encontraba almacenado el residuo tóxico, arrasando a su paso varios pueblos en una extensión de unos 40 kilómetros cuadrados.
La última de las víctimas mortales falleció en el hospital y era un vecino de la localidad de Kolontar, uno de los pueblos más cercano a la balsa y más afectado por el desastre.
Mientras tanto, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, junto con los miembros de su gabinete y el cordinador de las labores de emergencia, Gyorgy Bakondi, viajaron a la zona afectada para ver de primera mano el estado de los trabajos de limpieza y seguridad del lugar.
Tras la visita, está previsto se celebre una reunión del gabinete, en la cercana ciudad de Veszprem, para tratar el peor desastre medioambiental de Hungría.
En las últimas 24 horas, según Tibor Dobson, portavoz de los servicios de gestión del desastre, no se han producido cambios en las condiciones de la balsa de la planta de producción de Ajka, propiedad de la empresa MAL.
El lodo que permanece en el interior es más espeso que el vertido el lunes pasado, por lo que según los expertos, en caso de derrame recorrería solo unos metros.
A última hora del martes se estaban terminando las últimas pruebas de resistencia y los trabajos de refuerzo de uno de los diques de la balsa para evitar posibles nuevas fugas. Orban ha hablado en repetidas ocasiones de “negligencia humana”.
El lunes pasado, el director de la empresa MAL fue detenido por la policía para ser interrogado. El gobierno húngaro ha asumido el control de la empresa. (DPA)