Lunes 23 de Noviembre de 2009
Desde 2007 María Noemí Claudia Bobbio Orellano ocupa su tiempo libre escribiendo. Mimicha –como le gusta que la llamen– vive en Montecarlo hace décadas, una de las más exclusivas zonas del famoso principado de Mónaco. Allí compartió parte de su vida con Carlos Alberto Reutemann, con quien estuvo legalmente casada hasta 2006, año en que concretaron el divorcio y la división de bienes aunque estaban separados desde hacía mucho tiempo.
Pese a ser una mujer madura, resulta ser bastante tecnológica; tiene un perfil en Facebook en el que hace publicidad de sus libros y al que sube fotos de sus viajes y conquistas, y un blog que surgió como una extensión de sus publicaciones editoriales: “Peticotas”. “Es un espacio dedicado al fortalecimiento de los valores perennes en todos los ámbitos de la vida y bajo las premisas de la verdad y el amor. Estimulando el ser y no el tener”, dice en su presentación, aunque en lo que lleva de vida el sitio se han subido artículos periodísticos sobre la autora y sus libros, fragmentos de éstos, y fotos de sus viajes.
Fue este espacio el que le dio su momento de mayor publicidad durante los últimos días. El jueves 12 escribió: “Ayer, mi Blog, estuvo más de cuatro horas sin poder ser visitado porque la picardía del ‘gran bonete’ que le teme a la verdad y nada sabe del sacro sentimiento del amor –premisas de mi espacio de expresión y acercamiento con ustedes, mis queridos amigos– no pudo alejarse de los bajos instintos. Sin embargo, aquí sigo”.
Esta no es la primera vez que la ex mujer del senador acusa sin dar nombres a quienes ejercerían actos de censura en su contra. A mediados de octubre su agente de prensa envió un comunicado en el que adjudicaban a “cuestiones políticas y de manejo personal de algún sector” el hecho de que una librería de Santa Fe no vendiera su último trabajo editorial. Tras el altercado, Mimicha lanzó su blog, el mismo que ahora dice haber sido hackeado.
El prólogo de su primer libro dice que "a través de relatos, Mimicha Reutemann atraviesa su infancia en Santa Fe, pasando por su adolescencia y su temprano casamiento con el corredor de Fórmula 1...”. Y a continuación se dedicó a ventilar anécdotas e historias de su matrimonio, aunque sin nombrar a su ahora ex marido, sino utilizando fórmulas como “el padre de mis hijas”.
“Aquel 18 de mayo de 1968, mis padres, hermanos, familiares y amigos saludaban con lágrimas en los ojos de la emoción y felicidad que los invadían. Muchos, a bocinazos, nos acompañaban con sus coches... Prefería pensar si me acordaba de la fiesta. Muy poco, casi nada. Mentí y creo que casi todas las señoritas pasan por esto. Como si todo hubiese sido un sueño, tenía el deseo de volver a los brazos de mi madre y que me esperase ansiosa...”, cuenta en el capítulo llamado “Honeymoon” en relación al día de su casamiento. Y enfatiza la anécdota: “Pasamos la noche en Rosario. No teníamos reserva, ya que el plan era seguir derecho a Buenos Aires. Nos dieron un cuarto que daba a la cocina por el olor y el ruido de cubiertos por la mañana temprano. ¡Lo que es ser una niña agrandada, pero niña al fin! ¡Me la pasé gran parte de la noche llorando en el baño! Aunque no lo crean, el padre de mis hijas tuvo que esperar quince días para convertirme en señora".
Hoy, Mimicha Bobbio es sólo Mimicha, sin el Reutemann que ahora le pertenece a Verónica Ghío, la actual y joven esposa de Carlos. Con ella contrajo matrimonio apenas firmó el divorcio en 2006. Aunque desde Mónaco hace análisis de la situación política y social de Argentina, la ex modelo prefiere no opinar sobre el desempeño del “padre de sus hijas”, quien recientemente presentó su renuncia al Consejo Superior del Partido Justicialista. Tampoco quiere hablar del amigo que la acompañó al bautismo de su nieto Santiago, el hijo de Cora. Quizás esté guardando material para un cuarto libro.