Domingo 20 de Enero de 2008
Por Sami al-Jumaili / Reuters
El gran ritual anual shiíta de la Ashura terminó de manera relativamente pacífica ayer en la
ciudad de Kerbala, al sur de Irak, después de que fuerzas iraquíes impusieron una fuerte seguridad
alrededor de 2,5 millones de peregrinos. Sin embargo, hubo varios ataques en el norte del país que
dejaron nueve fieles muertos.
El brigadier general de policía Najim Abdullah dijo que un gran grupo de
shiítas estaba volviendo del ritual religioso en Tal Afar, a 420 kilómetros al noroeste de Bagdad,
cuando fue atacado con un cohete Katyusha que causó la muerte a siete de ellos.
En el norte de Kirkuk, una bomba dejó dos peregrinos shiítas muertos que
se dirigían a una mezquita para las ceremonias.
La Ashura ha sido en el pasado blanco de militantes islámicos sunitas
del grupo al Qaeda que consideran a los shiítas, mayoría en Irak pero minoría en el mundo musulmán,
herejes.
Dos atacantes suicidas también mataron a seis policías e hirieron a
otros 13 fuera de una comisaría en Albu Ubaid, al oeste de Ramadi, en la provincia Anbar, un ex
bastión insurgente pero ahora un lugar relativamente calmo después de que las tribus árabes sunitas
se rebelaron contra al Qaeda.
Un policía en Ramadi dijo que los atacantes atacaron a los policías que
estaban reunidos para tomar la lista nocturna. La comisaría fue atacada porque alojaba a un número
de militantes de al Qaeda presos.
La policía dijo que también se habían desatado enfrentamientos entre
fuerzas de seguridad y hombres armados de un mesiánico culto chiíta en las ciudades sureñas de
Basora y Nassiriya anteayer, un día después de que hombres armados atacaron a fieles y policías.
No hubo información sobre víctimas.
Cerca de 70 personas murieron y más de 100 resultaron heridas durante
los enfrentamientos de anteayer luego de que hombres armados de “Soldados del Cielo”
perpetraran ataques simultáneos en ambas ciudades.
En Kerbala, la férrea seguridad evitó que se produjeran grandes
incidentes en el final del ritual de la Ashura de 10 días, en el que los shiítas conmemoran el
asesinato hace más de 1.300 años del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma.
“Lo que me pone más feliz que terminar los rituales en paz es ver
a personas de diferentes partes del mundo unidas para conmemorar esta ocasión. Demuestra que Irak
se está convirtiendo en un país pacífico”, dijo Ali Hamid, de 35 años, de Iskandariya, cerca
de Bagdad.
Un país dividido. Entre los peregrinos había centenas de hombres vestidos con túnicas blancas
que marcharon por las calles golpeando sus cabezas con espadas para mostrar su dolor por la muerte
del imán Hussein. Otros usaban ramilletes de cuchillos unidos a cadenas para flagelarse, una
costumbre que también es practicada en niños de corta edad, a quienes les hacen cortes simbólicos
en la frente.
La sangre caía por sus túnicas. Otros se golpeaban el pecho al sonido de
tambores y cantos religiosos.
La muerte del imán Hussein en el año 680 profundizó las diferencias
entre shiítas y sunitas por quién debía ser el sucesor de Mahoma.
Según funcionarios, 25.000 policías y soldados iraquíes fueron
desplegados en Kerbala, 110 kilómetros al sur de Bagdad. Helicópteros iraquíes volaban sobre
Kerbala, mientras los peregrinos eran revisados hasta 10 veces antes de llegar a los santuarios del
imán Hussein y del imán Abbas, en el corazón de su Ciudad Antigua.
Multitudes de fieles, algunos flagelándose, se metieron en un patio que
une a ambas mezquitas. (Reuters)