Miércoles 26 de Agosto de 2009
Justo dos meses después de la muerte del "Rey del pop" queda patente que fue un narcótico lo que llevó a la tumba a Michael Jackson, pero lo que no está claro aún es si el esclarecimiento de la causa desembocará en una acusación por homicidio imprudente u homicidio.
Un informe del médico forense, que el diario Los Angeles Times adelantó ayer en algunos extractos, atribuye la muerte el 25 de junio del cantante a una sobredosis del potente anestésico propofol.
Jackson murió pocos días antes de iniciar su gira de conciertos como consecuencia de una crisis cardíaca. Tenía 50 años.
El documento del forense, de 32 páginas, está relacionado con las investigaciones contra el médico privado de Jackson, Conrad Murray. El fue quien le inyectó le droga tras una noche de insomnio. Expertos legales especulan ahora en los medios estadounidenses sobre que seguramente será acusado de homicidio.
El conocido abogado Roy Black declaró en su programa Good Morning America: "Para mí no hay duda de que él (el médico Murray) será acusado".
En tanto, el abogado de Murray, Ed Chernoff, rechazó algunos puntos del documento como incorrectos. "Mucho es teoría policial", dijo. Algunas de las declaraciones que se le atribuyen a Murray nunca fueron hechas por el médico, según aseguró.
De acuerdo al texto, el cardiólogo le suministró al cantante, que padecía de insomnio, diariamente una dosis de 50 miligramos de propofol durante semanas. El potente anestésico se inyecta normalmente sólo en hospitales y requiere supervisión constante al paciente.
Por miedo a una creciente dependencia, redujo la dosis poco antes de su muerte y además le suministró otros somníferos y relajantes, dijo Murray a la policía.
La noche de la muerte de Jackson le había dado al músico Valium y otros medicamentos.
Sin embargo, Jackson le reclamó el narcótico varias veces y finalmente le dio 25 miligramos de propofol. Según el propio Murray, salió por pocos minutos de la habitación. A su regreso, el paciente ya no respiraba. Tanto los intentos de reanimación de Murray como los que se hicieron posteriormente en el hospital resultaron infructuosos.