Mellizas puntanas crearon una silla de ruedas que se opera con gestos
Dos mellizas egresadas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) crearon una silla de ruedas que se puede manejar con gestos, trabajo que desarrollaron como tesis de grado para la carrera de ingeniería biomédica.

Sábado 26 de Marzo de 2011

Dos mellizas egresadas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) crearon una silla de ruedas que se puede manejar con gestos, trabajo que desarrollaron como tesis de grado para la carrera de ingeniería biomédica.

Daniela y Delicia Soria, de 25 años, crearon el dispositivo por el cual la silla de ruedas se convierte en el primer paso para que personas con discapacidades graves puedan trasladarse con sólo mover los ojos, boca u hombros.

La silla de ruedas con motores se maneja con un joystick y las hermanas, quienes llegaron desde San Luis para estudiar en la UNC, la adaptaron para que pueda ser comandada con el movimiento de algunos músculos.

“Cuando el músculo realiza una contracción genera una señal eléctrica, aunque muy débil. El objetivo era lograr que esa señal sea utilizable en una computadora o microcontroladores electrónicos”, sostuvo Delicia.

La adquisición de estas señales mioeléctricas se realiza con electrodos sobre la piel, pero deben filtrarse para que sean útiles, pues cualquier interferencia puede generar ruido.

Además, hay que amplificarlas pues las señales tienen apenas 10 microvoltios, la millonésima parte de un voltio (una pila tiene 1,5 voltio).

Para el trabajo final presentaron varias propuestas hasta que los responsables de la carrera las convencieron de aventurarse con el diseño de la silla.

“Pusimos cara de susto porque se requería mucho conocimiento en electrónica que nosotras no teníamos. Pero después empezamos a leer, nos entusiasmamos y nos pareció fácil”, sostuvo.

El desarrollo se demoró porque no contaban con la silla, pero desde la carrera se pudo comprar gracias a un subsidio de 12 mil pesos del Programa I+A (Investigación y Accesibilidad) de los ministerios de Ciencia y Desarrollo Social de Córdoba.

“El objetivo no era desarmarla, así aprovechábamos la mayor cantidad de controles de fábrica y lográbamos que nuestro diseño fuera lo más adaptable posible”, explicó Delicia.

Ocurre que no todas las discapacidades son iguales, por lo que no se podría diseñar una silla estándar.

Por ello, las jóvenes desarrollaron un proyecto genérico para abrir líneas de investigación que puedan ser continuadas por otros alumnos, y lograron un equipo pequeño, de bajo costo y poco consumo eléctrico.

Diego Beltramone, asesor del trabajo, explicó que “es el primer paso para trabajar en dos líneas diferentes. Por un lado, utilizar los movimientos musculares para mover otros aparatos, incluso para personas que no tengan problemas de discapacidad, por ejemplo, un cirujano. Por otro, podemos iniciar trabajos para mover la silla de ruedas con señales neuronales”.

En este caso la persona ya no debería mover el músculo, sino sólo pensar en moverlo.

Las pruebas se realizaron con personas sin discapacidad y se utilizaron los músculos de la cara y los bíceps, estos últimos porque tienen una señal similar a los músculos faciales.

“El diseño funcionaría correctamente para cualquier persona que pueda mover cuatro músculos y así poder desplazarse hacia adelante, atrás, derecha e izquierda. Cuando se mueve más de un músculo simultáneamente, la silla se frena para evitar accidentes”, dijo Daniela.

Beltramone señaló, finalmente, los próximos desafíos: “El primero será probar la silla con pacientes discapacitados, avanzar en el control de la velocidad y en los movimientos diagonales”. (DyN)