Lunes 29 de Abril de 2013
Amsterdam.- Máxima Zorreguieta transita sus últimas horas como princesa de Orange, en la previa de la asunción del futuro rey Guillermo-Alejandro. Y la argentina eligió mostrarse vestida de rojo, en una confección de Valentino, en su última aparición antes de la coronación.
Máxima asistió a la cena de gala que la Reina Beatriz de Holanda ofrece a 18 casas reales de todo el mundo, así como a personalidades del Estado neerlandés e internacionales en el Rijksmuseum de Amsterdam.
La princesa de Orange apareció junto a la reina Beatriz en la entrada de ese prestigioso museo ataviada con un vestido escote palabra de honor y con volantes plisados, que adornó con un chal del mismo tono y luciendo como colgante el diamante Stuart, que perteneció a María Estuardo y es una joya de la Casa Real holandesa.
Se trata de un vestido que Máxima de Holanda ya lució en otras ocasiones y que confeccionó para ella el modista italiano Valentino.
Beatriz eligió un vestido en brocado plateado de dos piezas y una capa negra ribeteada de piel para protegerse de las temperaturas aún invernales de Holanda.
La reina Beatriz se despidió con un discurso previo a su abdicación en el que agradeció a su pueblo el apoyo en sus 33 años de reinado y confió en que el “gran corazón” de su nuera sea un apoyo para su hijo y futuro rey.
“En estos momentos la monarquía puede contribuir a fomentar el respeto a la democracia y estimular la cohesión e integración social”, dijo la reina en un discurso por TV grabado y emitido cuando la soberana y los futuros reyes, Guillermo-Alejandro y Máxima, disfrutaban ya de una cena de gala en Amsterdam.
“En la entronización el rey jura la Constitución para proteger la libertad. Las leyes democráticas son sancionadas por el rey y él estimula la sociedad y a todos sus grupos. El poder o la ambición personal no pueden dotar hoy de contenido a la monarquía, que solo puede existir como servicio a la comunidad”, agregó Beatriz.
La reina, de 75 años, abdicará mañana en su hijo mayor luego de un reinado de más de tres décadas en el que supo ganarse el cariño y el respeto del pueblo holandés por su profesionalidad y temple.
En su último mensaje como reina en vísperas de la entronización de su hijo, Beatriz mostró su agradecimiento a la población, refiriéndose a su “calor y confianza”, elementos que, afirmó, le dieron fuerza en los momentos más difíciles.
Beatriz de Holanda también tuvo palabras para Máxima, a quien se refirió como un apoyo para su hijo en la futura labor de jefe de Estado.
“Que su afable Máxima, con su gran corazón y su sentimiento puro para las relaciones personales, pueda desempeñar un papel especial (con Guillermo-Alejandro como rey). Todos nosotros los vivimos como una bendición”, señaló.
Respecto a su heredero, Beatriz, que desde mañana pasará a ser princesa de los Países Bajos, resaltó que “está bien preparado en todos los aspectos".
Durante la ceremonia de investidura en la Nieuwe Kerk de Amsterdam, el rey Guillermo-Alejandro aceptará lo esencial de este puesto: “Actuar sin tener en cuenta las preferencias y mantenerse por encima de los partidos y los grupos de interés”, dijo. (Télam)