Miércoles 18 de Diciembre de 2019
El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Martín, criticó ayer duramente el protocolo del aborto impulsado por el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, al considerar que "este protocolo que ha salido ahora como primera medida del Ministerio de Salud del nuevo gobierno nos parece lamentable que se quiera resolver y reducir el drama de una mujer embarazada que tiene la tentación de abortar como un mero problema sanitario o de salud, cuando en realidad se toma sólo la salud de la mujer y no la salud del niño en su vientre, ya que es persona humana, se tiene en cuenta la salud de uno y no la salud del otro. Es algo podemos decir totalmente tuerto porque no resuelve el drama humano, al contrario, lo agrava y realmente es eliminar la vida de una persona humana. No es para nada saludable".
Monseñor Martín advirtió que "además creo que se inscribe como un eslabón más de lo que San Juan Pablo II llamaba «la cultura de la muerte» y el Papa Francisco nos habla de «la cultura del descarte». Entonces hay personas que no tienen derecho a vivir. Es más: lo que antes era considerado un delito ahora es considerado un derecho. ¡Cómo se han cambiado las miradas! ¿No?. Además este protocolo de algún modo deja las puertas libres al aborto en la Argentina, obviando o eludiendo la acción del Congreso, que hace apenas un año se manifestó rechazando los proyectos que había sobre la legalización del aborto, así que nos parece que no contribuye para nada a una mejora, justamente, de la salud en la Argentina ni mejora para nada el desarrollo de nuestra civilización".
El arzobispo rosarino enfatizó que "el presidente saliente de Uruguay, doctor Tabaré Vázquez, cuando en su primer gobierno vetó la ley del aborto decía que «el grado de civilización se mide por la la defensa de los más débiles". Y el más débil el niño en el vientre de la madre es la persona más débil, por lo tanto el aborto es un retroceso para la civilización y podríamos decir con Tomas Elliot que es una civilización que avanza decididamente hacia atrás". Martín sostuvo que "teniendo en cuenta esta grieta que divide a los argentinos, si el presidente quiere cerrar esta grieta estas medidas no ayudan a un clima de pacificación. En el sistema republicano el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. Los representantes se han expedido y creemos que estas medidas no responden al sentimiento y la cultura de nuestro pueblo. Por eso nuestro repudio y firme oposición a esta cultura de la muerte y del descarte, donde unos tienen derecho a vivir y otros no lo tienen. ¿Quiénes somos nosotros para decidir sobre la vida o la muerte de los demás?"