Domingo 19 de Septiembre de 2010
Corrientes.- Más de 200 mil personas participaron hoy de las celebraciones por la trigésimo primera Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí, en la cual los jóvenes de la región leyeron su tradicional manifiesto sobre la realidad del país y el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, alertó sobre la “autodestrucción de la familia”.
Mirno Bisaro, encargado de prensa de la Basílica de Itatí, indicó a DyN que unos 200 mil peregrinos ingresaron a este pueblo ubicado unos 70 kilómetros al norte de la capital provincial, entre “aquellos que comenzaron a llegar el viernes pasado y la gran masa de caminantes que partió ayer desde la ciudad de Corrientes”.
Tras el largo peregrinar por la vera de la ruta nacional 12, los feligreses participaron de la misa central que comenzó a las 9 en la Basílica y fue oficiada por el Obispo de Iguazú, Marcelo Martorell, aunque la homilía central estuvo a cargo de Stanovnik.
En su discurso, el pastor de la Iglesia correntina aseguró que “vivimos en una sociedad quebrada, destruyendo la vida de los niños y de los jóvenes, confundiéndolos al negar los valores espirituales y morales”.
Y señaló que la argentina era “una sociedad que va autodestruyendo la vida de la familia, la vida por nacer, la identidad de las personas”.
“Queridos jóvenes, como el apóstol Juan, debemos recostar nuestras cabezas en el pecho de Jesús y escucharle, sentirle en los latidos de su corazón, y responderle con amor y verdad”, recomendó Stanovnik a la juventud que se dio cita en Itatí, al igual que los obispos de todas las diócesis del Nordeste argentino.
Por su parte, los jóvenes del NEA dieron lectura a su manifiesto, en el cual se comprometieron ante la Virgen de Itatí a “no cerrar los ojos ante las necesidades del prójimo; a no vivir pasivos ante la realidad de un país que se encuentra ciego a los verdaderos valores”.
Asimismo, se convocaron a “anunciar y defender que el matrimonio está conformado por un hombre y una mujer, que luego serán cimiento para la auténtica familia cristiana”.
En su documento, también destacaron la necesidad de “no acostumbrarnos a ver hambre en nuestros hermanos, injusticia e intolerancia a nuestro alrededor y corrupción en nuestros ámbitos” y a “no dejar que miles de jóvenes no tengan sueños, esperanzas, oportunidades educativas y laborales”.
A su vez, en el documento expresaron el compromiso de reafirmar los valores de: “sí a la vida; sí al amor como vocación humana; sí a la solidaridad; sí a la libertad; si a la verdad y al diálogo; sí a la participación; sí al esfuerzo permanente por la paz; sí al respeto de las culturas; sí al respeto de la naturaleza; sí a la primacía de la vida humana sobre cualquier otro valor o interés”.
Durante la misa, un grupo de jóvenes de la Diócesis de Iguazú, Misiones, realizó una representación teatral sobre temas como la drogadicción, el dinero y el sexo, cuya conclusión fue que “debemos volver a Dios, a Cristo y a la Virgen María”, informaron desde la Basílica de Itatí.
Una vez finalizada la misa central, comenzó una lenta desconcentración del pueblo de Itatí con la custodia de un operativo de seguridad, conformado por más de 80 efectivos policiales, y otro sanitario, con la presencia de 12 ambulancias y decenas de médicos, enfermeros, agentes y voluntarios de la Cruz Roja. (DyN)