Los tickets de papel térmico son peligrosos para la salud
Contienen bisfenol A, un químico que afecta las hormonas y puede producir infertilidad según una investigación del CONICET

Viernes 13 de Mayo de 2022

Los tickets de papel térmico usados de manera generalizada en la Argentina son hasta 90 veces más tóxicos que los que se permiten en Europa, según una investigación del CONICET. El producto peligroso es el bisfenol A, un químico que produce alteraciones en el sistema hormonal. El bisfenol está también presente en las botellas de plástico. España prohibió su uso en papeles térmicos desde enero de 2020.

El papel térmico es el que lleva el impreso en letras negras sobre un papel fino con un ligero lustre. Es el que se usa en los cajeros automáticos y casi todas las cajas de los comercios. Contiene cantidades importantes de bisfenol A. Este producto es un inhibidor endocrino, o sea que bloquea la función normal de las hormonas. A largo plazo puede provocar infertilidad, entre otras alteraciones hormonales.

En España el uso de papel térmico con bisfenol A o BPA terminó con el año 2019. A partir de enero de 2020 está prohibido, pero las impresoras de papel térmico de los comercio no debieron cambiarse: simplemente utilizan otro papel con las mismas cualidades pero que no contiene bisfenol. En Argentina debería hacerse lo mismo cuanto antes sugieren desde el CONICET.

Desde hace años que el bisfenol está bajo sospecha y estudios científicos confirmaron esos temores: interfiere con el funcionamiento de varias hormonas y en algunos casos se sospecha de que tiene algún papel en el desarrollo de ciertos tipos de cáncer con base hormonal, como el de mama. Los más expuestos son los empleados que trabajan constantemente con este material, como empleados de comercio, cajeras de supermercados y bancarios. Pero también los particulares, que guardan el ticket del comercio o del cajero automático en el bolsillo y lo rozan decenas de veces al día al meter la mano para sacar dinero o buscar las llaves.

En Argentina científicos de la Universidad Nacional General de Sarmiento encontraron restos de esta sustancia en el río Reconquista y al indagar cómo había llegado al río el bisfenol A, infirieron que era gracias a los tickets que se tiran en la basura domiciliaria. Esto fue un puntapié para un estudio más exhaustivo sobre cómo es el tipo de papel térmico de papel que se usa en la Argentina (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35284971/) y que en Europa está limitado o prohibido, como en España. Lo mismo ocurre en Japón.

Los investigadores argentinos detectaron una gran presencia de bisfenol A en los tickets, muy por arriba de los valores que se admiten en la Unión Europea. “Los trabajadores que están en contacto permanente con este tipo de material deberían utilizar guantes”, advierte Javier Montserrat, investigador jefe del estudio del CONICET y profesor de la UN de General Sarmiento.

En los rollos de papel térmico, el bisfenol A o BPA funciona como revelador, el factor que hace que los datos de las transacciones se hagan visibles en el papel cuando éste reacciona al calor de la impresora. Pero se puede sustituir con relativa facilidad, como demuestran España y Japón.

En cuanto a los efectos que produce en el organismo, estudios han evidenciado que afecta los aparatos reproductores tanto del hombre como de la mujer, además de consecuencias nocivas para el cerebro, sistema cardiovascular y el metabolismo. También se sabe que el bisfenol A, cuando se metaboliza, podría ocasionar efectos cancerígenos, sobre todo entre los que más expuestos están.

Los nuevos papeles térmicos, destacan en España, son ecológicos y amigables con el organismo. Los rollos térmicos sin bisfenol A, a pesar de que pueden parecer idénticos a los anteriores, prescinden de esta sustancia. Y son compatibles con las impresoras térmicas actuales.

Pero entre tanto, en Argentina, el CONICET alerta que los tickets térmicos son 90 veces más tóxicos que los que se usan en Europa. Los científicos aconsejan evitar estar en constante contacto; no mezclar con frutas y verduras; no guardarlos por mucho tiempo; no tirarlos con los reciclables. Y enfatizan: usar guantes si se trabaja con tickets y guardarlos en una bolsa o un frasco. "Los tickets térmicos de la Argentina son hasta 90 veces más tóxicos que los que se usan en Europa”, alerta Silvana Basack, coautora del estudio. “Es una sustancia tóxica y puede ser peligroso dependiendo de las cantidades que se manipulen por día”, agrega.

Botellas de plástico

Pero el problema del bisfenol supera ampliamente a los tickets. También se usa en las botellas de plástico y en las bandejas de este material que se usan para vender comidas, así como en los tápers.

En Argentina existe una única regulación, del año 2012 de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que prohibió la fabricación, importación y comercialización de mamaderas que contengan bisfenol A. "Cuando estos materiales se calientan en determinadas condiciones, existe el riesgo de que pequeñas cantidades de BPA se desprendan de los recipientes que contienen alimentos y bebidas, pasando a estos productos, y pudiendo ser ingeridas", alertaba la ANMAT.

La investigadora Analía Ferloni, del Programa de Investigación en Salud Ambiental del Hospital Italiano de CABA, alertó al diario Clarín que el bisfenol A "actúa como un disruptor endocrino. Esto mimetiza la acción que tienen las hormonas del cuerpo. Se vio que está relacionado con la obesidad, pero también con algunos tumores relacionados con lo hormonal, por ejemplo, el cáncer de mama".

Como señaló la ANMAT con las mamaderas, esta sustancia tiene capacidad de entrar al organismo a través de los alimentos que están contenidos en recipientes plásticos y este riesgo aumenta cuando se calienta el alimento o el líquido que contiene. Calentar un alimento en el horno a microondas con este tipo de envases es una pésima idea, pero bastante extendida. El equipo del Hospital Italiano porteño viene estudiando el tema desde 2009. Uno de sus trabajos indagó en la presencia de bisfenol A en mujeres gestantes. Concluyó que el 90% de las embarazadas tenían niveles de bisfenol A o BPA en orina.

"Habría que ver qué control se está haciendo en la normativa, que ya lleva 10 años", comenta Silvana Figar, médica epidemióloga y coordinadora del área de investigación de Salud Ambiental.

Explica que algunas mamaderas, que se están poniendo a disposición de poblaciones más vulnerables, son muy baratas. "Nos queda la duda de si están controladas por algún mecanismo estatal", sostiene.

Pero el uso más generalizado se da en las botellas de plástico. Para que el consumidor pueda chequear la toxicidad de las botellas de plástico existe un código. Son unos triangulos que tienen dentro distintos números. Los podemos encontrar en las etiquetas o en la base de las botellas. Si tiene un número 1, es una botella de un solo uso. Se aconseja no reutilizarlas. Pero es muy común rellenar la "botellita" con agua de un expendedor de agua, por ejemplo.

La clave está, entonces, en aprender a identificar los diferentes tipos de plásticos. Esto ayudará a elegir, a la hora de comprar, los que sean libres de bisfenol A. Los que son seguros para reutilizar son el 2, el 4 y el 5, aseguran en Salud Ambiental. Pero lo mejor es optar por las botellas de vidrio.

Vale reiterarlo: no se calientan los tápers en el microondas, aunque sea un hábito frecuente. Lo mismo vale para las bandejas descartables de las rotiserías. Los únicos plásticos seguros son los que se venden como aptos para utilizar en el microondas.