Lunes 13 de Octubre de 2008
Caciques ranqueles izaron ayer a la tarde las banderas aborígenes a media asta en el mástil ubicado en el centro de la ciudad pampeana de Santa Rosa, frente al edificio de la Comuna, en conmemoración de los pueblos originarios que murieron desde el 12 de octubre de 1492.
Además, el gobierno dispuso que todos los pabellones nacionales lucieran a media asta, en cumplimiento de una ley sancionada por la legislatura, que convirtió a La Pampa en la única provincia en conmemorar "el fin de la libertad de los pueblos originarios" en lugar del Día de la Raza.
Las autoridades retiraron anteanoche todas las banderas de los edificios públicos de la ciudad para prevenir incidentes como el ocurrido en la avenida Roca, donde militantes aborígenes y de la cultura destrozaron el busto de Julio Argentino Roca y pintaron pabellones nacionales de rojo, en el marco de la conmemoración del 11 de octubre o "Ultimo grito de libertad".
Los dirigentes ranqueles Germán Canuhé, Natividad Cabral y Ana María Domínguez repudiaron los ataques a la bandera argentina y le pidieron autorización al intendente Francisco Torroba (UCR) para colocar banderas del pueblo ranquel junto al pabellón nacional.
En tanto, en la Casa de Gobierno, la Legislatura y el Superior Tribunal de Justicia, entre otros organismos oficiales, se cumplió la ley que prevé el izamiento de la bandera a media asta todos los 12 de octubre.
Los caciques señalaron que "la ley tiene un símbolo de muchísimo valor porque refleja nuestro dolor ante el genocidio de nuestro pueblo en el último minuto del 11 de octubre, que es nuestro último día de libertad"".
Indicaron que "se inició el reconocimiento de que el 12 de octubre no es un día para festejar si no un día de duelo y reflexión porque hubo un genocidio y el pueblo ranquel fue uno de los que más sufrió". En ese sentido, señalaron que la comunidad cuenta en La Pampa con una población de más de 20 mil aborígenes, de los cuales sólo hay 5 mil "asumidos". l (DyN)