Miércoles 21 de Mayo de 2008
Especialistas en psicología, derecho e infancia coincidieron en sostener que los niños de siete y nueve años acusados de matar a Milagros no tuvieron conciencia de los hechos, apuntaron contra el contexto violento en el que habitan y recomendaron contener a la familia y no institucionalizarlos.
"Las víctimas de este hecho son tres", afirmó Nora Shulman, directora del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, quien advirtió la existencia de "un sistema de violencia exacerbada donde estos niños están inmersos".
Shulman pidió "no culpabilizar" a los hermanos y abogó para que el Estado les brinde la contención social que necesitan, ya que consideró que "los chicos son muy pequeños" y "entraron en un juego macabro sin absoluta conciencia de que podían matar a alguien".
"Me preocupa el futuro porque tienen toda la vida por delante y lamentablemente creo que si van a ser vistos (como dice el expediente) como «homicidas», tenemos que ver qué pasa con la vida de ellos, porque la internación no es la solución; podría serlo, sí, una fuerte política pública hacia la abuela", en el sentido de brindarle asistencia y recursos para que pueda seguir con la tenencia, señaló.
En tanto, la investigadora de la Universidad Católica Argentina (UCA) Ianina Tuñón indicó que el último informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia ya demostró que "el 60 por ciento de los niños viven en condiciones de vulnerabilidad que no hacen sólo a las condiciones materiales sino a la falta de procesos de socialización y crianza".
Según Tuñón, "los procesos de violencia se gestan justamente en estas condiciones de desarrollo muy precario donde faltan incentivos y estimulaciones que generan desigualdades y que gestan roles que luego son imitados por los niños".
En tanto, Osvaldo Raffo, uno de los decanos de la psiquiatría forense, afirmó en declaraciones periodísticas que "no se puede hablar de niños asesinos" porque "hay veces que los chicos juegan a hacerle daño a otro, con mucha saña y violencia, pero a esa edad está claro que no comprenden lo que están haciendo".
El psicólogo Gerardo Mitre dijo que se denota en este caso "la falta de amor, la violencia y el desamparo que ellos mismos recibieron por lo que hicieron al otro algo de lo que ellos ya fueron víctimas".