Lunes 31 de Enero de 2022
"Somos muchos los docentes conscientes del daño que estamos generando sobre el presente y el futuro de nuestros alumnos. Así como la sociedad va despertando y generando una mayor consciencia ambiental, así vamos apareciendo los educadores que, cansados de ser cómplices de esta catástrofe educativa, levantamos la voz", indicó una de las referentes de Docentes por la Educación, Virginia Valenzisi, dando a conocer el pensamiento y preocupación que existe dentro de la organización.
"Cada uno, a lo largo de su trayectoria, fue vivenciando situaciones que parecían inusuales, pero que en la práctica terminaban siendo cotidianas. Autoridades interviniendo las mesas de exámenes para que se aprobara a los estudiantes, supervisores cuestionando la evaluación del docente o anulando la repitencia de algún alumno, por ejemplo", agregó.
"Fuimos, de a poco, naturalizando esto de «el sistema está muy mal, no es lo de antes». Asumimos, como toda la sociedad, que la educación pública de calidad era la de años atrás. Y seguimos bajando el nivel y la exigencia. Aceptamos, agachando la cabeza, que la función principal fuera la de contención y nutrición por sobre la enseñanza. Como en el cuento de la rana en la olla con agua, nos hicieron copartícipes de la desidia educacional", expresó la docente, referente de la organización que tiempo atrás luchó por la presencialidad sostenida en los colegios.
"Hace más de tres décadas que las gestiones educativas teñidas de progresismo hundieron a los alumnos en un fango del cual no pueden salir, porque no tienen la autonomía para hacerlo", agregó.
Tiempo atrás en una entrevista, la investigadora principal del Conicet, Ana Borzone, habló de “estafa” hacia el alumno y el docente. "Desde el espacio que represento coincidimos ciento por ciento. No solo no se nos permite ejercer la profesión como corresponde sino que, además, somos los propios educadores quienes «producimos» analfabetos funcionales", sostuvo Valenzisi.
La docente fue muy tajante y contundente al presagiar que "duele saber que somos los generadores de jóvenes sin herramientas y a los que se les están quitando oportunidades en lugar de dárselas. Pero lo que más duele es ver que esta generación de ignorantes con título no tienen esperanzas ni cultura del trabajo. Nos estamos convirtiendo en una sociedad más desahuciada que en posguerra".
Y concluyó: "Debemos devolverle a la educación la importancia que en verdad tiene para la construcción de una Nación. Los dirigentes políticos deben sumarse a este despertar social y trabajar genuinamente en materia educativa".