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Los argentinos temen ser espiados por las cámaras de sus propios teléfonos y notebooks

Una encuesta asegura que sólo el 18 por ciento de los consultados dijeron no estar preocupados por estos ataques espías, mientras que un 55,9 por ciento asegura estar atemorizados y muchos de ellos deciden tapar las cámaras.

Viernes 27 de Octubre de 2017

Más del 55 por ciento de los argentinos se muestran preocupados de ser espiados a través de la cámara web de sus computadoras y, siguiendo una tendencia en alza en varios países de la región, el 35 por ciento decidió bloquear sus webcams tapándolas físicamente, según los resultados de una encuesta, pese a que ese tipo de hackeo no es ni el más común ni el más peligroso a los que se enfrentan los internautas.
Los resultados de la pesquisa realizada por la empresa de ciberseguridad Avast en diversos países evidenciaron que sólo el 18 por ciento de los 1.469 argentinos consultados dijeron no estar preocupados por ese tipo de ataques espía, mientras que 55,96 por ciento aseguraron estar atemorizados.
Asimismo el 48,19 por ciento desconoce que este tipo de ataques puede suceder incluso si no se enciende la luz intermitente que indica cuando la cámara web está grabando y sin que el dispositivo atacado altere de forma alguna su comportamiento.
En esta línea, el investigador del Laboratorio de Amenazas en Avast Martin Hron estimó que una de cada cuatro de las cámaras web que funcionan en Argentina tienen fallas de seguridad.
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Si bien prefirieron no opinar sobre los porcentajes obtenidos por la encuesta, especialistas en ciberseguridad coincidieron en que los riesgos de una vulneración de dispositivos periféricos que captan imágenes "existen" y "son denunciados", pero no están entre los más utilizados por los cibercriminales.
De hecho, distintos reportes dan cuenta de que entre las principales amenazas cibernéticas reales figuran la suplantación de identidad, el hacking mediante malware, las estafas o el phishing (el engaño para robar datos personales o cuentas). Sin embargo, los argentinos temen a que los filmen.
Carina Birarda, especialista del Centro de Ciberseguridad del Gobierno de la Ciudad (BA-CSIRT), explicó que ese riesgo latente se relaciona directamente con el contexto en que se ubica el dispositivo: "No es lo mismo que se hackee una cámara en una oficina que una laptop que podemos tener en nuestra casa, y muy distinto es que el ataque esté dirigido a un dispositivo que está en la habitación de un niño, algo que es muy grave".
Aun sin llegar al extremo de que la cámara atacada sea la que utiliza un niño, desde el BA-CSIRT explicaron que se deben extremar los cuidados en el uso de estos dispositivos "siempre que no se tenga en claro con quién se está hablando" ya que, aun en intercambios aparentemente inofensivos se puede estar entregando información comprometida.
"En una entrevista laboral que se hace a través de una videoconferencia, nosotros no conocemos con quién estamos dialogando realmente o si la comunicación está siendo triangulada por algún motivo y, lo que expone nuestra cámara detrás nuestro es información que potencialmente puede ser utilizada maliciosamente: fotos de familia o ubicación de sensores de alarma, por ejemplo", continuó.

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Por su parte, el especialista Cristian Borghello, director del Proyecto Odila, coincidió en que el riesgo de hackear una cámara es "real y viable" y que puede ser utilizado para extorsionar con imágenes comprometidas de la intimidad de sus dueños, pero aclaró que más allá de casos de ataques a la privacidad de los niños, este tipo de acciones son direccionadas "por ejemplo, contra famosos".
Acerca de las posibilidades de sufrir este tipo de vulneraciones, el informe de Avast aclara que las herramientas "para ingresar ilegalmente a través de una cámara web están disponibles tanto en la Internet que usamos habitualmente como en la red oscura y, en algunos casos, hasta se ofrecen gratis".
Sin embargo, Borghello aseguró que al navegar por Internet, son mayores los riesgos de ser infectado por un software malicioso (un troyano) del que el usuario desconozca su existencia porque acciona de manera invisible.
Este tipo de peligros "tienen la capacidad de robar datos e información financiera o revisar todo el equipo en búsqueda de cualquier imagen igualmente sensible que la que se haya podido obtener por la webcam".
Sobre las contramedidas para este tipo de ataques, Borghello y Birarda afirman que los más efectivo es tapar la cámara cuando no se usa y, en caso de ser utilizada en una conversación con un desconocido, tener la precaución de que la imagen no dé información extra sobre el hogar.
Desde Avast ponderan la utilización de barreras físicas y promocionan un software para el control del dispositivo pero, desde el BA-CSIRT dieron por sentado que toda solución por vía de la programación es, por definición, más vulnerable que tapar la cámara con una cinta.

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