Martes 20 de Mayo de 2008
Londres.- El área de Hackney, en el este de Londres, no es precisamente un lugar que interesaría a Angelina Jolie y Brad Pitt. Es una zona en decadencia y con muchas esquinas oscuras. Pero aquí actúa un artista que ha llamado la atención de la pareja. Su nombre es Banksy y su misión el arte callejero.
Lo que antes eran pintadas ilegales, se ha convertido en digno de los salones gracias al apoyo de famosos y banqueros. Junto con Banksy todo un grupo de artistas vive un auge con el grafiti y el arte guerrillero.
Los precios de sus obras van en aumento y desde este viernes 23 incluso el museo Tate Modern, uno de los más importantes del país, le dedica una exposición a este tipo de creaciones, con presencia de Sixeart, uno de los artistas de grafiti más antiguos de Barcelona, así como de Nunca y Os Gemeos, de Sao Paulo.
Para el proyecto, que durará hasta el 25 de agosto, los grafiteros podrán pintar la enorme fachada de ladrillo del edificio junto al Támesis. Cada uno de los seis artistas de España, Italia, Brasil, Francia y Nueva York puede inmortalizarse en un espacio de 12 por 15 metros.
Sixeart trabaja según la Tate Modern con una “mezcla de abstracción psicodélica con la figuración inspirada en los cómics” y con un estilo que recuerda a Joan Miró.
Os Gemeos, formado por los gemelos Otavio y Gustavo Pandolfo, son pioneros del grafiti en Sao Paulo, donde transformaron el paisaje de la ciudad en los años 80. También trabajan sobre lienzo, en esculturas e instalaciones, así como fotografías.
“El arte callejero está actualmente muy de moda, vendemos todo enseguida”, declaró Remi Kabaka, de la galería Laz Inc de Londres, que representa a artista conocidos como Banksy. Pero no sólo allí hay colas: frente a la galería Black Rat Press hubo fans que llegaron a acampar para comprar obras del grafitero Nick Walker.
Y en la exposición de Banksy en la elegante galería Andipa se contrató a guardias de seguridad extras para mantener a raya a la gente. “Ahora los museos prestan atención, aunque el arte ya llegó mucho más allá”, según Kabaka.
Aunque Banksy no esté representado en la Tate Modern, hay que agradecer a este imaginativo británico de Bristol que este tipo de arte sea reconocido. Banksy es un fantasma del que no hay fotos (o sólo algunas borrosas). Sus grafitis -a menudo de temas políticos- se encuentran tanto en el muro entre Israel y los palestinos como en las casas de Portobello Road en Londres.
También ha entrado ya en museos en los que ha bromeado acerca del mundo del arte. Se ha hecho tan famoso que se dice que la empresa de ferrocarriles Network Rail dio clases de arte a sus encargados de limpieza para reconocer un “auténtico Banksy”.
Al fin y al cabo, son muy valiosos. Angelina Jolie y Brad Pitt han comprado obras suyas de más de un millón de euros. En una subasta en febrero en Bonhams sus obras se vendieron por el equivalente a 1,23 millones de dólares, el doble del precio estimado.
Pero no todo lo que brilla es oro. Críticos como Ben Lewis consideran el “arte callejero” como “un chiste”. “La gente compra Street Art, pero eso no lo hace bueno”, declaró al “Observer Magazine”. Kabaka subraya que sólo unos pocos pasarán la prueba del tiempo, aunque a muchos de ellos no les interesa la fama, ya que al fin y al cabo la ilegalidad es su credo.(DPA)