Jueves 07 de Octubre de 2010
La perforadora T-130 llegó ayer a apenas 100 metros de los 33 mineros atrapados hace más de dos meses a 700 metros de profundidad en el desierto chileno de Atacama, lo cual anticiparía su rescate probablemente para pasado mañana, según anticipó un funcionario trasandino.
Cientos de personas arribaban ayer a la mina San José mientras carpas y antenas satelitales eran instaladas, señal de una expectativa incontenible ante el rescate, que podría ocurrir en los próximos días.
El avance de 53 metros de una de las perforadoras, que quedó a poco más de 100 metros de distancia de los mineros, y la llegada del equipo encargado del operativo para izar a los hombres atrapados a la superficie aumentaron ayer la esperanza de que el rescate se concretará antes de lo previsto.
Fue la máquina T-130, a cargo del segundo plan de rescate, la que avanzó 53 metros en 16 horas entre ayer y anteayer para llegar a 519 metros sobre un total de 624 metros.
“Hemos avanzado 53 metros, alcanzando los 519 metros de avance en la perforadora del segundo plan”, señaló André Sougarret, jefe de la operación de rescate, en rueda de prensa.
No obstante esta máquina fue detenida durante algunas horas ayer, para preparar su paso por una zona que el ingeniero consideró “de alto riesgo” pues avanzará cerca de una galería o un espacio abierto al interior del cerro.
“Estamos a un metro de una galería, por lo tanto existe la posibilidad de rompimiento de esa galería. Lo que estamos haciendo es bajar la velocidad de perforación de manera tal de pasar suavemente y, una vez que lleguemos a los 535 metros, retomar el ritmo que estamos llevando hasta el momento”, explicó.
“Todavía faltan 100 metros; viene una etapa difícil. En el pozo anterior pasamos por una zona de falla, tenemos que pasar esta zona complicada, por lo tanto es prematuro hablar del sábado” próximo para el final de la construcción del pozo, agregó Sougarret en referencia a esa fecha, evocada por un funcionario.
Una decisión clave. Una vez que finalice su excavación se verá también si procede la colocación de tuberías metálicas sobre el ducto por el cual emergerán los mineros, una decisión clave según los técnicos. Si se decide no revestir el pozo y dejar la roca viva, el rescate podría hacerse pocos días después de que finalice la perforación, pero si en cambio instalan las tuberías la operación se retrasaría al menos una semana.
Sougarret reiteró que la decisión de revestir o no se tomará una vez que lleguen con la máquina adonde están los mineros.
Señal de la inminencia del desenlace es que ayer llegaron a la mina San José dos de las tres cápsulas metálicas construidas por la Marina chilena para la extracción de los mineros. También llegó en siete camiones de alto tonelaje el sistema de grúa que será armado en los próximos días para sacar a los mineros.
Los camiones fueron recibidos en medio de aplausos de familiares, tal como lo han hecho ante la llegada de otros elementos para el rescate.
Los familiares entonaron también el tradicional grito “Chi, Chi, Chi, le, le, le ... los mineros de Chile”, al paso de los gigantescos camiones.
Uno de los socorristas de Codelco y uno de los paramédicos navales serán los primeros en descender y tomar contacto con los mineros, atrapados a 700 metros de profundidad desde el pasado 5 de agosto.
Los nuevos desarrollos fueron recibidos con alegría por los familiares de los mineros, que aguardan desde el mismo día del derrumbe en las afueras del yacimiento San José, donde ya casi no queda espacio ante el incremento de personal de apoyo y periodistas.
“Es una alegría, estamos a punto de tenerlos con nosotros”, afirmó María Segovia, hermana del minero Darío Segovia y una de las principales líderes del Campamento Esperanza, donde existe una mezcla de satisfacción e impaciencia.
El ministro de Minería, Laurence Golborne, había anticipado que los mineros serían rescatados el 15 de octubre. l