Llamado del Papa para que se busque la unidad y se evite la "crítica destructiva"
Sentido mensaje. El pontífice mantuvo un emotivo y rico diálogo con dos sacerdotes que impulsan una radio comunitaria levantada en el monte santiagueño.

Sábado 09 de Agosto de 2014

El Papa Francisco instó ayer a "no dejar crecer" las divisiones y a erradicar la "crítica destructiva", al conceder una entrevista por teléfono a una radio comunitaria de Santiago del Estero, la primera en directo a una emisora argentina.

El pontífice dialogó durante 25 minutos con los sacerdotes Joaquín Giangreco y José Liébana, que conducen un programa en la emisora parroquial Virgen del Carmen 99.9, de Campo Gallo, un paraje enclavado en pleno monte santiagueño.

"Hay que trabajar por la unidad, es importante siempre. Pelea y división siempre va a haber, el asunto no es dejar crecer las diferencias", advirtió el pontífice al ser consultado sobre las divisiones en Argentina, y aseveró: "Una de las cosas que hacen más daño a la Iglesia, la nación y los pueblos es la crítica destructiva. No hay que andar sacándose el cuero. Eso no es cristiano".

A dirigirse a los habitantes de ese pequeño poblado ubicado a 260 kilómetros al norte de la capital santiagueña, el Papa les pidió que tengan "el coraje de no dejarse robar la esperanza".

En un diálogo distendido con los sacerdotes, a quien Jorge Bergoglio formó en la pastoral de las villas cuando era arzobispo de Buenos Aires, Francisco destacó el trabajo que estos realizan en el monte santiagueño y reiteró su prédica en cuanto a la necesidad de una Iglesia más misionera y "de salida".

"Cuando la Iglesia está quieta, deja de ser Iglesia y es una asociación civil. A la Iglesia que no camina le pasa como al agua estancada, que es la primera que se corrompe", alertó.

"Cuando una comunidad no peregrina, esa Iglesia está media moribunda y hay que resucitarla rápido", añadió.

Además, Francisco aseguró: "Nuestro pueblo no es guacho, tenemos madre, la Virgen, que el pueblo no la adora, sino que la quiere y la honra. Ella nos cuida. Nuestro pueblo adorando a Dios y a Jesucristo que son los únicos a quienes hay que adorar, también se deja cuidar por la madre. Es hermoso que sea amor y no adoración lo que se tiene por la Virgen. Un hijo sin madre tiene el alma mutilada, un pueblo sin madre es un pueblo guacho, de soledad, de sequedad, de ideas quizás, sin la ternura que solamente da una mamá".

También envió un mensaje a todos las personas que colaboran desde las parroquias. "Cada uno tiene una función, cada uno tiene un trabajo que hacer, una vocación. Ustedes dos dejaron sus familias, la ciudad de Buenos Aires y se fueron a acompañar al pueblo. Junto con ustedes hay mucha gente que a la distancia quiere estar con nosotros. Yo les agradezco".

"La Iglesia se sostiene con la oración de los fieles. Por la plegaria, por la misa, por la eucaristía. Esa gente que va a misa es la que sostiene a ustedes y la parroquia. A ellos mi primer agradecimiento. También a quienes se privan de algún bien, de algún dinero para dárselo a ustedes. Para ellos mi cariño también, porque los miman, los ayudan. A esos hombres y mujeres les hago llegar un gran saludo y mi gratitud. Y de manera especial quiero mencionar a dos tipos de personas que son los que Jesús mira con más cariño: las abuelas y los chicos. Ellos rezan por ustedes y sostienen el trabajo de su pueblo", señaló el pontífice .

El Papa también se rió cuando Giangreco, hincha de San Lorenzo como él, le dijo que le hubiera gustado volver con un triunfo de Paraguay, y hasta en un momento esbozó un reto: "Pórtense bien", les dijo.

Giangreco y Liébana le preguntaron también sobre la falta de sacerdotes, sobre todo en zonas alejadas de los grandes centros urbanos, a lo que el pontífice respondió: "Recen para que Dios mande obreros a la mies, mande pastores".

Francisco pidió a los jóvenes que "si sienten el llamado de Jesús, no tengan miedo. La vida es para jugarla, para darla. Si alguno siente que Dios le pide dar la vida en el sacerdocio, que no tenga miedo".

"Hay que apostar a cosas grandes, no a cosas pequeñas. Y si sienten que Jesús los llama a armar una familia, que sea una familia fuerte, grande, cristiana", sostuvo.

El Papa afirmó también que "Jesús nos ama, nos espera siempre, no se cansa de perdonarnos. Solamente tenemos que ser humildes y pedir perdón, para poder seguir adelante. Dios nos hizo para que seamos felices".

Francisco terminó la charla con una bendición: "A todos los que escuchen, le pido al Señor que les dé una caricia y los haga sonreír" y como la comunicación se cortó, volvió a llamar para despedirse en forma más extensa de la comunidad santiagueña.