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Líder musulmán iraquí prohibió los festejos de Año Nuevo

El religioso sunnita dijo que los fieles ni siquieran deben saludar en esta fecha a sus amigos cristianos.

Domingo 30 de Diciembre de 2018

El gobierno de Irak condenó como "inaceptable", "irracional", "irrespetuosa", "temeraria" y "fuera de lugar" la fatua —prohibición islámica— del gran muftí del país y máxima autoridad religiosa para la comunidad sunnita, Mahdi al Sumaidaie, contra todo festejo en Año Nuevo.
Al Sumaidaie, principal autoridad religiosa para los musulmanes sunnitas de Irak, prohibió a sus fieles participar en cualquier celebración este 31 de diciembre o, incluso, que feliciten el Año Nuevo a sus amigos cristianos.
La fatua o decreto religioso, divulgada en las mezquitas iraquíes durante el sermón del viernes, sostiene que "no existe diferencia" entre participar en las fiestas de Año Nuevo y compartir las creencias de los creyentes cristianos.
Para argumentar la prohibición, el muftí citó a un teólogo del siglo XIV, Ibn Qayim al Jawziya, quien sostuvo que constituye uno de los pecados más graves que puede cometer un musulmán.
La fatua emitida el viernes pasado coincidió con el final de una visita oficial del secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, quien fue recibido por las principales autoridades del país y visitó a grupos de cristianos que, al igual que otras minorías en el país, fueron perseguidos por el Estado Islámico en los últimos años.
El jeque Abdellatif al Hamim, jefe de la oficina de Asuntos Sunnitas del gobierno iraquí, sumó tensión a la polémica que desató la decisión del mufti con un contundente rechazo. "Estas declaraciones desequilibradas y temerarias nos hacen volver al discurso de odio, de rechazo al otro. No representan la convivencia entre los iraquíes con todos sus componentes y sectas", afirmó el funcionario en un comunicado.
El ayatollah Ali al Sistani, la máxima autoridad de la comunidad musulmana mayoritaria en el país, la chiita, también condenó la fatua del líder sunnita y aseguró que está permitido felicitar a los cristianos, judíos y "otros infieles" durante sus fiestas, así como mantener relaciones de amistad y de amor con fieles de otros credos.
La Iglesia Católica Caldea, una de las iglesias orientales que responden al Vaticano y que tiene su sede en Irak, se sumó a la ola de rechazos y lo calificó como un discurso de odio.
Ante la lluvia de críticas, el mufti Al Sumaidaie aclaró que no quiso ofender a los cristianos ni al cristianismo. "No hablé de Jesucristo, sólo emití una fatua porque un fiel preguntó si podía felicitar el Año Nuevo y dije que no está permitido", explicó en una entrevista con la web de noticias local Bagdad el Youm.
En Irak, el islam es la religión oficial —cerca del 60% de la población es chiita y el 30%, sunnita— y existen minorías religiosas, como la cristiana.

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