Jueves 13 de Diciembre de 2007
La medida fue dispuesta hoy por la jueza de instrucción María Gabriela Lanz, quien consideró que no existían elementos que vincularan a Muñoz con el crimen de la odontóloga Frydman, por lo que ordenó su inmediata liberación que se concretó esta misma tarde desde el Palacio de Tribunales.
Muñoz, quien permaneció 17 días detenida en el penal de Ezeiza y practica boxeo amateur, vivía en un departamento situado al lado del de la víctima, en el noveno piso A de la calle Quesada al 2248, junto a su padre -portero del edificio- y su hermana.
Frydman, quien además era una conocida deportista, fue asesinada de siete puñaladas después de haber sido golpeada en su departamento, en el que vivía sola, el 26 de noviembre pasado.
La víctima fue encontrada atada de pies y manos con cables dentro de la bañera y la casa se encontraba toda revuelta, pese a lo cual los investigadores del crimen desde un principio descartaron el robo y se orientaron a un drama pasional.
Un día después del crimen la Policía detuvo a Muñoz, a partir de un pedido del fiscal de Saavedra José María Campagnoli en base a una serie de indicios.
Uno de los elementos valorados fue una pequeña herida que Muñoz presentaba en el dedo índice de su mano derecha, hecho que se vinculó con una posible pelea con la víctima.
Además, la acusada tenía un antecedente por una causa por hurto por escalamiento, por el que cumplía una probation realizando trabajos comunitarios en una fundación.
La acusada y su padre, Roberto Muñoz, insistieron en la inocencia y presentaron seis testigos que avalaban la coartada de la mujer señalando que al momento del crimen se encontraba en su trabajo, una fábrica de aberturas del novio de su hermana, en la localidad bonaerense de General Pacheco.
De todos modos, los testigos nunca fueron convocados a declarar, según denunció el abogado de la acusada, Donato Perillo, quien días atrás solicitó la nulidad de las actuaciones y las extracciones de sangre practicadas a su defendida. (DYN)