Lejos del mundo y de los paparazzi, Brigitte Bardot cumplió 85 años
La actriz que sedujo al mundo en los años 50 y 60 cambió para siempre el modelo de belleza y sobre todo de conducta de las mujeres.

Domingo 29 de Septiembre de 2019

Lejos de las alfombras rojas de Cannes, de las portadas, de los paparazzi y de los productores, de los idólatras y de los detractores, la mujer que rodó 47 películas en 21 años, que empalmó maridos y amantes, el "ícono sexual" a la que el presidente Charles De Gaulle le reconoció su valor patriótico por "aportar más divisas a Francia que Renault", Brigitte Bardot, ve transcurrir los días recluida en su mansión de Saint Tropez y acompañada por más de mil perros, gatos, cerdos, cabras, patos y gallinas. Ayer cumplió 85 años.

La mujer que enloquecía a todos con su físico sensual y libertad desafiante, la actriz que hechizaba cantantes, artistas y millonarios como Aristóteles Onassis, John Lennon, Gilbert Becaud, Warren Beatty y Bob Dylan —que hasta le compuso una canción—, la joven que antes de ser famosa y solo bañándose con una bikini blanca en una playa de Cannes enloqueció a un portaviones entero y obligó al capitán a saltar todas las normas para rogarle que suba a bordo para calmar a sus marineros, ayer cumplió 85 años.

Ya no es esa mujer que turbaba a los hombres con su belleza desafiante y salvaje. Tampoco esa depredadora sexual que tuvo más de 100 amantes y jamás encajó con el estereotipo de esposa fiel y madre ejemplar, y a la que Simone de Beauvoir ungió como abanderada del feminismo porque "sigue sus instintos. Come cuando tiene hambre y hace el amor cuando le apetece. Deseo y placer son para ella una certeza mayor que las reglas y los convencionalismos. No critica a nadie. Hace lo que le viene en gana y por eso es tan turbadora".

Aunque lleva 45 años retirada aún muchos la consideran como en aquellos tiempos, "un mito erótico". Además es la actriz francesa más famosa y un ícono de estilo que jamás pasa de moda. Nació el 28 de septiembre de 1934 en París, en una familia burguesa. Quiso ser bailarina cuando todavía era una nena y a los 12 años fue admitida en el Conservatorio Nacional de danza. Era elegante y plástica pero también indolente y no muy trabajadora. Esto enfurecía a su profesor, el coreógrafo ruso Boris Knyazev, que no dudaba en golpearla con una fusta cuando no cumplía con lo que le pedía. Ella se percibía espantosa, solo veía con su ojo derecho, usaba ortodoncia, su pelo y cuerpo le parecían horribles. Pese a su nula autoestima y a la exigente escuela fue en ese tiempo que aprendió a moverse y adquirió ese andar tan especial que la distinguía y que las crónicas de la época describían "como si tuviera un pequeño motorcito en el trasero".

A los 14 años consiguió su primera portada en la revista Elle. Fue ahí que la vio Roger Vadim, su encuentro con el director cinematográfico marcaría su futuro. Al poco tiempo de conocerla Vadim le propuso matrimonio. Ella tenía 15 años y él 21. Cuando fue a pedir su mano, monsieur Bardot lo recibió con un revólver en su escritorio y lo echó a los gritos. Ella amenazó que si no la dejaban casarse metería su cabeza en el horno para matarse, sus padres tuvieron que ceder. La pareja se casó el 20 de diciembre de 1952.

Vadim se convirtió en su primer marido y quien la transformaría en un mito erótico mundial al dirigirla en "Y Dios creó a la mujer". En esa coproducción franco-italiana de 1956, Brigitte personificaba a una hermosa y sensual muchacha que se convertía en objeto de deseo de todos los varones de la ciudad. En una de las escenas más recordadas baila seductora descalza sobre una mesa. El fenómeno y el escándalo que desencadenó la película resulta hoy difícil de imaginar. La crítica la despedazó pero las salas se llenaron de espectadores y no solo en Francia. En los Estados Unidos grupos conservadores se manifestaron para evitar que se proyectara porque aseguraban que se trataba "de una obra satánica". En Texas prohibieron que la vieran las personas negras por temor a que "se excitaran más de la cuenta". En la España franquista la película se exhibió 15 años después de su estreno, y en versiones censuradas.

Durante la filmación, Brigitte (que empezó a ser conocida solo por su iniciales, B.B.) tuvo en las narices de su marido un romance muy breve y contradictorio con uno de los protagonistas, el actor Jean-Louis Trintignant. Con él conviviría dos años luego de divorciarse de Vadim. La fama de Brigitte subía más que las cotizaciones de la Renault. El dramaturgo francés Jean Cocteau escribió que ella "posee algo desconocido que atrae a los idólatras en un tiempo sin dioses".

Con su andar, su vida libre y desprejuiciada, "la Bardot" se convirtió en símbolo de la nueva juventud francesa, desinhibida, alegre y voluptuosa que resurgía alegre luego de la oscura Segunda Guerra. Mostraba su cuerpo sin inhibiciones ni "cosificaciones", orgullosa de vivir su femineidad y su sexualidad tanto como de distanciarse de los estereotipos. Desprejuiciada, si alguien llamaba por teléfono, su secretario respondía "la señora no puede atenderlo. Está ocupada..." y si el interlocutor era de confianza agregaba "?haciendo el amor". Tuvo cuatro maridos y la prensa le contabilizó 42 amantes, aunque se cree que superó el centenar.

Después de Vadim, B.B. se casó con el galán francés Jacques Charrier. La pareja duró tres años. Tuvieron un hijo, Nicolás Jacques.Su tercer matrimonio fue con un multimillonario alemán, Günther Sachs, y se celebró en Las Vegas. Cuando se separaron Sachs le regaló un diamante y admitió: "Un año con Bardot equivale a diez años con cualquier otra mujer". En los años 90 se casó por cuarta y última vez. El elegido fue Bernard D'Ormale, del ultraderechista Frente Nacional. Bardot generó gran controversia por criticar la inmigración y la islamización del país. Pese a sus maridos, sus amantes, y a ser una de las mujeres más deseadas del mundo, Bardot padeció una enorme necesidad de afecto que la llevó a fuertes depresiones y a cuatro intentos de suicidio. En 1974, al cumplir 40 años anunció su retiro. En su autobiografía explica su decisión: "Fui una de las grandes stars mundiales y, sin embargo, no soy nada. Siempre tuve esa lucidez. Mi sueño es regresar al anonimato completo. Es muy difícil soportar el reverso de la medalla. Una frase resume muy bien la angustia que puede engendrar la celebridad: ‘La gloria es el duelo esplendoroso de la felicidad'. Estoy convencida de que la celebridad destruye. La popularidad es un veneno que me impidió vivir mi vida. Cuando dejé mi trabajo, me sentí salvada".

impar. Bardot durante los primeros años 60. Roger Vadim la descubrió y se casó con ella cuando tenía 15 años.

"BB" era admirada por Simone de Beauvoir. "Deseo y placer son para ella una certeza. Hace el amor cuando quiere"