Las revelaciones de los fluidos corporales que se pueden descubrir con pruebas caseras
La transpiración, la sangre, la mucosidad y los desechos corporales pueden develar mucho de cada persona. Entregan premios a quienes descubran dispostivos para detectar enfermedades.

Lunes 04 de Enero de 2016

Desde hace tiempo los científicos buscan en los fluidos corporales pistas sobre la salud, pero ahora están descubriendo que pueden revelar aún más sobre el funcionamiento interno de los cuerpos. Incluso esas pruebas sobre las secreciones se pueden hacer en casa.

Por ejemolo se están comercializando dispositivos que permitirán pruebas caseras de fertilidad, gripe y signos de inflamación.

"En la sangre se puede detectar prácticamente todo lo que has comido o lo que sucede en tu cuerpo", dice Guy Carpenter, profesor de biología oral en el King’s College de Londres.
 
Sin embargo, es posible que aparezca una tecnología que mida otras excreciones, dice George Preti del Monell Chemical Senses Center en Filadelfia.
 
A diferencia de la sangre, el cerumen es una sustancia grasa. Eso significa que ciertas moléculas pueden concentrarse allí, siendo más fácil de detectar que en fluidos más acuosos.
 
"Si tienes un cierto grupo de metabolitos a los que le guste disolverse en lípidos, es posible que podamos observarlos en el cerumen", indica Preti.
 
Por ejemplo, la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce, una condición en la que las personas no pueden descomponer ciertas partes de proteínas, puede ser diagnosticada al oler esta cera.
 
"Huele a jarabe de arce", dice Preti, quien recientemente publicó una investigación en la que se revela que la cera de personas de ascendencia del este asiático huele diferente a la de personas de ascendencia europea, africana o americana.
 
"También revela información sobre dónde has estado y lo que has comido", indica Preti.
 
Transpiración. Durante décadas, el sudor se ha utilizado para examinar si los recién nacidos tienen fibrosis quística, un mal que altera el equilibrio de sodio y cloruro en esa secreción.
 
Ahora se están desarrollando parches que podrían alertar a los atletas sobre cambios en el balance de electrolitos, indicando si están por desplomarse debido a la deshidratación o el esfuerzo físico.
 
Una de las ventajas de monitorear el sudor es que podría hacerse de manera pasiva, sin necesidad de inyectarse una aguja o de, incluso, usar bastoncillos de algodón.
 
Se podría utilizar simplemente un sensor electrónico de sudor bajo la ropa que transmita información de forma inalámbrica.
 
Sin embargo, el sudor también puede tener limitaciones. "Contiene marcadores moleculares, pero son muy variables, lo que probablemente descarta su uso clínico", advierte Jeremy Nicholson, director de la cátedra de química biológica en el Imperial College de Londres.
 
Y su actividad también es influenciada por los microbios que viven sobre nuestra piel.
 
La sangre, por el contrario, tiende a proporcionar una noción más exacta de lo que está ocurriendo dentro del cuerpo, pues infiltra cada tejido y el organismo mantiene su composición básica en control estricto.
 
Además, dentro de una gota de sangre podría haber mucha más información de la que se recolecta actualmente.
 
Manfred Kayser, del Centro Médico de la Universidad Erasmo en Holanda, está desarrollando nuevas pruebas de ADN para determinar, a partir de un examen de sangre, la edad de una persona, su apariencia física y su origen geográfico.
 
Es algo que podría ayudar a la policía a identificar sospechosos de crímenes o cadáveres muy descompuestos.
 
Por ejemplo, la serotonina, una sustancia química que altera el estado de ánimo, no es solo producida por nuestras neuronas.
 
Resulta que una cierta bacteria intestinal la produce también y, por lo tanto, podría tener un papel en la depresión.
 
Caca. Sin embargo, el mejor lugar para buscar cambios en tu flora bacteriana es en las heces.
 
"Si me dieras una muestra de tus heces y una de tu ADN, podría decir mucho más sobre ti de tu caca que de tu ADN", afirma Spector.
 
Eso es porque si bien los genes de dos personas cualesquiera son aproximadamente un 99,9% similares, solo tenemos entre 10-20% de nuestros microbios en común.
 
E investigaciones recientes sugieren que lo que comemos y el lugar donde vivimos tiene influencia sobre el tipo de microbios en nuestros intestinos y, por lo tanto, en nuestras heces.
 
"Podemos identificar las diferencias entre europeos, africanos y sudamericanos y tenemos datos iniciales de gemelos que muestran diferencias entre los que viven en Escocia y los que viven en Inglaterra", dice Spector.