Domingo 22 de Junio de 2008
Un estudio del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) reveló que los conductores hombres son más peligrosos y agresivos que las mujeres, al participar en más del 96 por ciento de los accidentes en rutas, lo que se debe a que ellas son más pacientes y cumplen más las normas de tránsito.
Sobre un relevamiento de unos cinco mil accidentes graves en rutas, se determinó que los hombres concentran el 96,8 por ciento, mientras que en el caso de autopistas la participación femenina sólo asciende al 15 por ciento.
La cifra, de todos modos, se ve influida por la mayor cantidad conductores masculinos que constituyen las tres cuartas partes del total de automovilistas, además de que los choferes profesionales son casi todos hombres y provocan un tercio de los choques.
No obstante, si se calcula la participación femenina en los accidentes de acuerdo a la cantidad de mujeres con licencia de conducir, la tendencia se mantiene: sólo están involucradas en el 28,4 por ciento de los choques, mientras los varones superan el 70 por ciento, lo que los especialistas atribuyen a que son más agresivos al volante.
En cuanto a las lesiones provocadas a automovilistas, las mujeres causan un quinto del total y sólo el 14 por ciento a motociclistas, de acuerdo a la base de datos de Cesvi.
Diferencias. De acuerdo al documento, esto revela que "el conductor varón es arriesgado, no respeta las normas, se maneja en base a la sensibilidad que le transmite el tránsito y es agresivo". Detalla que no le gusta prestar su coche y que sólo "usa los elementos de seguridad por temor a ser controlado o sancionado pero no por verdadero conocimiento".
La mujer "es más respetuosa de las reglas y acepta las consignas sin desafiarlas, suele ser paciente" y aunque no tiene una "gran afinidad" por la mecánica y tiene una "menor habilidad" técnica, "le gustan los vehículos" y es más receptiva a los consejos de seguridad vial.
Los datos se enriquecieron con una investigación de agresividad según género con el relevamiento de un equipo de experimentación de colisiones (Crash test), que realizó viajes en autopistas con un coche de prueba a una velocidad constante, menor a la máxima, para observar las reacciones.
Así comprobó que los hombres no podían esperar al volante: se pegaban al paragolpes trasero del auto de prueba, hacían guiños de luces de manera "desesperada" o sobrepasaban autos por cualquier carril.
La paciencia fue mayor en las mujeres, pero no demasiado, ya que mientras el 31 por ciento de las conductoras fue clasificada como "impaciente", la cifra entre los hombres fue del 35 por ciento.
Ellos las duplicaron en agresividad. El 12 por ciento de los varones "insultó, gesticuló o amedrentó al vehículo de prueba".
De todos modos, Gustavo Brabati, director del área de seguridad vial del Cesvi y autor del informe, relativizó las diferencias, al considerar que "aquella mujer de conducta prácticamente ideal se está perdiendo".