Las falsas alas de pollo, el nuevo plato rey de la comida chatarra en EEUU
Las "alas deshuesadas" se consumen masivamente. No son verdaderas alas, pero muy pocos se preguntan de qué están hechas

Sábado 11 de Febrero de 2023

Cierto día de 2020, en el peor momento de la pandemia, un hombre de aspecto serio y pelo largo tomó la palabra durante la sesión de comentarios del concejo municipal de Lincoln, Nebraska. El insólito tema de su discurso era: “Propongo que nuestra ciudad retire el término ’alitas deshuesadas’ de nuestros menús y nuestros corazones’’, afirmó Ander Christensen. “Hemos vivido una mentira durante demasiado tiempo’’.

He aquí la mentira que se les ha perpetrado -con su bendición- a los ciudadanos consumidores de pollo en Estados Unidos: una “alita deshuesada’’ que no es en absoluto un ala. Y eso es justo lo que los estadounidenses se disponen a consumir durante el fin de semana del Super Bowl.

Es probable que muchos ya lo sepan, aunque una encuesta informal en restaurantes de alitas a lo largo de 2022 indica que una buena cantidad de estadounidenses no lo saben. Estos trozos pequeños de carne blanca, tan sabrosos, permiten vislumbrar cómo se comercializa la comida.

Según la cámara National Chicken Council, los estadounidenses se disponen a consumir 1.450 millones de alitas durante el juego más importante del deporte estadounidense, el Super Bowl. El panorama alimentario actual está plagado de estos impostores: comemos alimentos que se hacen pasar por otras cosas.

El “surimi” es un pescado que se convierte en carne de “cangrejo’’ o de “langosta’’ y rellena el sushi. Las llamadas “Impossible Burgers” (Hamburguesas Imposibles) son delicias vegetales con muchas características de la carne que no tienen nada animal en su composición. La “lubina chilena’’ ni es lubina ni chilena, sino merluza negra patagónica.

El auge de la “alita deshuesada’’ se debe en parte a los costos. El precio de la libra (450 gramos) de “alitas deshuesadas’’ es de 4,99 dólares, comparados con 8,38 dólares de las verdaderas alitas con hueso, dice Tom Super, vicepresidente del National Chicken Council. Es “una manera de vender más pechuga deshuesada y sin piel de la cual hay una oferta abundante’’.

Pero además, las “alitas deshuesadas’’ evocan un contexto poderoso. “Lo asocias con el Super Bowl y las fiestas y la diversión, y de esa manera transformas la percepción del producto’’, explica Christopher Kimball, fundador de una empresa cuya revista y programa de TV educan a la gente sobre los alimentos y cómo cocinarlos. “La mayoría de la gente no tiene la menor idea de dónde viene esto’’, agrega Kimball. “Echale la culpa a las empresas de alimentos, pero nosotros lo aceptamos’’. En el fondo, ¿qué importa?, dirán muchos. Son deliciosas, son convenientes.

Las falsas alitas son un microcosmos de la complacencia con la que aceptamos cosas que no son lo que dicen ser. “En realidad, no tiene nada de malo, pero ¿estamos engañando a la gente?’’, se pregunta Matthew Read, profesor de publicidad en Nueva York. Conduce un programa de cocina de TV. “La alita’’, dijo, “ha dejado de ser parte del pollo a ser algo que puedes bañar con salsa y comer con la mano’’.

Las “alitas deshuesadas’’ se han apoderado de las mesas. El National Chicken Council, que atribuye su invención a la cadena Buffalo Wild Wings, preguntó en 2018 a los consumidores de alitas cuáles eran sus preferidas y el 40% se declaró fanático de la deshuesada, o sea la falsa. Christensen, ingeniero químico, inició su cruzada contra la alita falsa hace años, cuando estaba en la universidad y en su grupo de amigos todos acababan de separarse de sus novias. El resultado fue que tenían más dinero y tiempo y empezaron a ir a restaurantes de alitas tres veces por semana. Observó cuántas “alitas deshuesadas’’ se consumían sin saber que no eran lo que decían ser. “¿Por qué no le importa a nadie?’’.

Con encuestas informales en las que pregunta a la gente sobre sus hábitos “alares”, una de ellas durante un partido de fútbol americano en Ohio. “La gran mayoría de la gente no tiene la menor idea. La mayoría cree que es parte del ala. Algunos creen que es parte del muslo. Apenas unos pocos se dieron cuenta de que es pechuga del pollo’’.

Su teoría es que las generaciones que crecieron con los “nuggets” de pollo se han volcado a las “alitas deshuesadas’’ para permitirse mantener esos hábitos alimentarios. “Así pueden fingir que comen como adultos’’, agregó. “¿Estará cambiando la definición misma de la palabra ala? Muchos restaurantes de alitas ofrecen como alternativa una “alita de coliflor’’ cuya única relación con la auténtica alita es la salsa. Adicionalmente, algunas recetas veganas de “alitas’’ sugieren insertar un palito de paleta para que se parezca a un hueso de pollo.

 “Nuestra idea de lo que es un ala proviene de lo que se nos dice que comemos’’, explica Alexandra Plakias, profesora del Hamilton College de Nueva York y autora de “Thinking Through Food: A Philosophical Introduction’’ (Pensar a través de la comida: una introducción filosófica). “Esta clase de pequeñas estafas que parecen divertidas normalizan la manipulación’’, añade Plakias. ¿Es un ala parte de un ave o es un tipo de salsa? Esa ambigüedad abre el espacio para el engaño’’.

“Personalmente, creo que sí importa. Quiero saber exactamente qué plato estoy pidiendo y qué hay en mi comida’’, manifiesta Natalie Visconti, de 20 años, estudiante de la Universidad Penn State, quien dice ser amante de la “alita tradicional’’. Aspira a ser “la primera lobbysta del mundo dedicada a la alita de pollo’’. Algunos la tratan con desdén. Gente de todas las tendencias la acusan de transmitir un mensaje codificado de tipo político. Ella insiste que no es otra cosa que la búsqueda de la verdad culinaria. “De verdad, sólo me importan las alitas deshuesadas’’, aseguró.