Jueves 08 de Mayo de 2008
El Chaitén reanudó su intensa actividad volcánica, acompañada con destellos de luz y ruidos subterráneos que obligó a evacuar a las últimas personas que permanecían en las localidades cercanas. En tanto, en El Bolsón, no se puede consumir agua de red y no se dictan clases. Además, el Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile informó que, si se mantienen las actuales condiciones, uno de los desenlaces puede ser “el colapso masivo de la columna de cenizas que se asoma desde el interior del volcán”.
El riesgo de un colapso masivo del volcán Chaitén hizo evacuar por la fuerza a más de 20 pobladores que hasta hoy permanecían en la zona crítica en Chile, después de las últimas dos erupciones, ocurridas anoche, mientras funcionarios y expertos no descartaban que el fenómeno recrudezca.
El área desalojada por la fuerza es custodiada por carabineros “para que nadie entre en Chaitén”, mientras el gobierno nacional promete “una salida integral” y envió al Congreso un proyecto de Ley para que “se impida la transacción de las tierras afectadas por el fenómeno”. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, prometió hoy a los miles de evacuados que tendrán una “solución integral” y anunció que apoyará a quienes perdieron sus animales mediante un bono que compensará el 60% de la masa ganadera.
Los geólogos chilenos dijeron que las explosiones con descargas eléctricas ocurridas anoche se debieron a la gran columna de cenizas, que alcanzó alturas máximas y una gran virulencia.
Hoy hubo una emanación más compuesta, menos gaseosa, que por media hora permitió divisar el volcán, que permanece casi todo el tiempo tapado por la pluma de cenizas, dijeron los expertos.
“El alto contenido en silicio del magma del Chaitén hace que el mayor riesgo sea que expulse flujo piroclástico (vidrio volcánico)”, dijo a Télam el geólogo Luis Lara, del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (SERNAGEOMIN).
Debido a que el volcán sigue en actividad, las autoridades temen un colapso total, con erupción de piedras incandescentes en todas direcciones.
El experto del SERNAGEOMIN señaló que “si se mantienen las actuales condiciones, uno de los desenlaces de la actividad del Chaitén puede ser el colapso masivo de la columna de cenizas”.
El experto explicó que “eso daría lugar a un flujo piroclástico muy veloz y a muy altas temperaturas”, aunque sostuvo que “también es posible un desenlace mejor, con una reducción de la presión y la ampliación del cráter del volcán, que disminuiría gradualmente la actividad volcánica”.
Durante esta jornada, el ministro de Defensa de Chile, José Goñi, viajó a San Carlos de Bariloche, donde se reunió con el vicepresidente argentino, Julio Cobos, para coordinar labores de ayuda a los desplazados.
Un parte de la Oficina Nacional de Emergencias del Ministerio del Interior (ONEMI) informó que se solicitó “a las empresas de Telecomunicaciones que operan en la zona no interrumpir los servicios de telefonía celular e Internet”.
Alfredo Lahsen, del departamento de geología de la Universidad de Chile, llamó a no alarmar a la población de la región de Chaitén y Futaleufú con una eventual pérdida del suelo agrícola, que puede recuperarse en el mediano plazo.
“Ya se vendió todo el ganado y la gente puede irse” dijo Vega, quien aseguró que sus vecinos, en Futaleufú, debieron evacuar pero no fueron obligados, como ocurrió en Chaitén, donde “trasladaron a los pocos que quedaban, con la ley”.
El fenómeno afecta también a algunas provincias argentinas, donde la nube pasó por el este de Río Negro y Neuquén, el miércoles a la mañana alcanzó el sur de Buenos Aires y hoy llegó a la Capital Federal. (Télam)
Cenizas en Buenos Aires
Las toneladas de cenizas arrojadas por el volcán Chaitén en la patagonia chilena completaron hoy su viaje de 1.600 kilómetros e ingresaron a la capital de Buenos Aires, pintando de gris el cielo, confirmó el Servicio Metereológico argentino.
Las cenizas están estacionadas a unos 3.500 metros de altitud y por ahora no representan riesgo
para la población.
El material volcánico alcanzó sucesivamente a las ciudades de Bahía Blanca y Mar del Plata, a
600 y 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, respectivamente, para finalmente llegar a la
capital.
En Chile, origen del desastre, el material volcánico giró hacia los bosques australes, complicando aún más la situación de los ganaderos en la zona, ya cubierta por cenizas que amenazan con hacer improductivos esos suelos por décadas.
Además, otra nube de cenizas, de las tantas que el volcán arrojó desde su erupción el viernes pasado, reingresó desde Argentina, hacia la localidad cordillerana de Lonquimay, unos doscientos kilómetros al norte del Chaitén. (Télam)