Domingo 28 de Septiembre de 2008
La bicicleta eléctrica está generando una verdadera "revolución verde" en las calles de París. Los ciclistas se olvidan rápidamente que pedalean asistidos por un silencioso motor, salvo cuando cobran conciencia de que se mueven mucho más rápido que quienes se trasladan en las bicis convencionales, y sin transpirar.
Como tantas otras cosas, la Ciudad Luz ha sido invadida por las bicicletas chinas plateadas que se venden a 300 euros, un precio relativamente bajo en Europa. La moda se traslada rápidamente a otras urbes con tradición por las bicis, como Amsterdam.
"Se ha convertido en un nuevo medio de transporte", dijo Olivier Birault, propietario de la tienda Velectris en París.
"En Francia perdimos la cultura de la bicicleta después de la guerra, cuando fue vista como anticuada o para gente pobre", comentó. "Ahora está regresando, y con el reciente incremento en los precios de la gasolina, hay un enorme interés", señaló.
La demanda, dijo Sophie Nenner, quien abrió en París en el 2005 la tienda de bicicletas Velo Electro, es particularmente alta en la temporada de lluvias escasas.
Manejar una bicicleta motorizada es como hacerlo con una regular. En algunos modelos el motor se activa automáticamente cuando se empieza a pedalear, en otros uno controla la energía con un obturador o un artefacto electrónico.
En Francia se vendieron el año pasado más de 10.000 bicicletas eléctricas, comparado con las 6.000 del 2006, según la asociación de ciclistas profesionales Conseil National des Professions du Cycle.
Y la tendencia está alcanzando a toda Europa. Se espera que las ventas de bicicletas motorizadas en Alemania se dupliquen este año con respecto a las 60.000 vendidas en el 2007, según Hannes Neupert, gerente de ExtraEnergy, una organización no lucrativa que promueve el uso de vehículos eléctricos ligeros, cuya sede está en Tanna, Alemania.
En Holanda, la venta de bicis motorizadas se incrementó de 45.000 en el 2006 a 89.000 el año pasado, según Bovag, una asociación de la industria de vehículos motorizados, la cual espera este año una venta total de 121.000 en ese país.
Las cifras en Holanda se pueden comparar con las 10.000 unidades vendidas en el mucho más grande Estados Unidos en el 2007, lo que representó un alza frente a las 6.000 bicis con motor vendidas en el 2006, según cálculos compilados para la Asociación Nacional de Distribuidores de Bicicletas por la empresa de investigación de mercado Gluskin-Townley Group.
Otras fuentes, sin embargo, dicen que las ventas totales bien podrían ser superiores a 100.000.
El investigador Jay Townley señaló que pocos estadounidenses considerarían trasladarse al trabajo en una bicicleta debido a la falta de caminos apropiados; pero en muchas ciudades que acogen el uso de la bici, como Washington, se está incrementando el transporte en dos ruedas, particularmente ante el alza en los precios de la gasolina.
En Europa, oprimidos por el vertiginoso aumento de los combustibles y cansados de los embotellamientos de tráfico, los automovilistas están buscando una alternativa para viajes cortos que no impliquen trasladarse en vías atestadas, dijo Nenner.
Y con el avance de la tecnología, la cual ha desarrollado baterías más ligeras capaces de proporcionar propulsión para entre 40 y 80 kilómetros comparado con sólo 20 o 30 kilómetros de hace pocos años, las bicis eléctricas están compitiendo cada vez más con motonetas y motocicletas.
La operación y mantenimiento de bicicletas eléctricas requiere muy poco dinero, y ofrece beneficios adicionales al conductor aventurero: no se requiere de casco, registro o licencia de conducir.
Jean-Paul Massot, un maestro de 30 años que viaja todos los días ocho kilómetros a su trabajo en París, dice que está dispuesto a invertir 1.500 euros en una bici eléctrica. Con ese dinero podría comprar una motoneta con motor a gasolina.
"Pero no quiero pagar por gasolina", comentó. "Y las motonetas son ruidosas y contaminantes", agregó.
La electricidad requerida para operar una bici motorizada promedio cuesta un euro por cada 1.000 kilómetros, según Antoine Lecuirot, fundador de To Diffusion, compañía francesa especializada en bicicletas eléctricas.
La tienda se inauguró en el 2003, cuando poca gente había escuchado sobre las bicis eléctricas, y sus ventas eran mayormente de motonetas eléctricas. Pero en el 2004, señaló Lecuirot, la marea cambió y ahora el 80 por ciento de sus ingresos se debe a las bicis, cuya venta aumentó el 70 por ciento en lo que va del año.
Las más baratas. "Cuando abrimos, entraban al negocio principalmente personas de edad avanzada o gente con movilidad reducida", dijo Lecuirot. "Ahora, nuestros clientes son cada vez más jóvenes: los padres incluso están comprándolas para que sus hijas vaya a la escuela", agregó.
La popularidad del uso de bicis eléctricas se debe en parte a las importaciones de China.
Alberto Antonelli, cuya familia han manejado la tienda de bicicletas Molari en el balneario italiano de Cattolica desde 1902, dice que dejó de vender marcas europeas porque sus clientes se fijaban mucho en los precios.
China tiene más de 1.400 fabricantes de bicis eléctricas, con una producción de 5,5 millones de unidades al año.