Lunes 12 de Mayo de 2008
Puerto Montt, a unos 200 kilómetros del volcán Chaitén, se convirtió en el centro de operaciones del gobierno para vigilar la situación provocada por la erupción. Ayer la mayor actividad se vivió en la plaza de armas y en los albergues para evacuados. A la mañana, camiones militares repletos de cajas con alimentos perecibles permanecieron a un lado de la plaza, mientras que un grupo de uniformados entregaba la ayuda a los evacuados.
"Me están dando zapallo, plátano, zanahorias, agua. Creo que me puede durar unos cuatro o cinco días", dijo a Reuters Augusto Ampuero, un campesino que fue evacuado de Chaitén, el poblado más cercano al volcán, y que junto a su familia fue recibido por su hermana en Puerto Montt.
"Dejé mi lancha, mis animales, mi casa y no sé qué va a pasar con nosotros. Prácticamente salí con lo que tenía puesto", afirmó mirando preocupado el nublado horizonte y llevando sus manos a los bolsillos de sus descoloridos pantalones.
Un grupo de jóvenes recolectaba firmas con las que esperan presionar al gobierno para que permita a organizaciones protectoras de animales rescatar a las mascotas que quedaron en Chaitén. "Tenemos todo listo. Mucho alimento, agua, medicina y equipos de veterinarios dispuestos a viajar de inmediato. Sólo nos falta la autorización", dijo uno de los jóvenes.