Viernes 18 de Agosto de 2023
Luego de las lluvias extremas que afectaron el Area Metropolitana de Buenos Aires (Amba), especialistas en meteorología advirtieron que sería “una primera manifestación” del fenómeno de El Niño, que produce mayores precipitaciones durante la primavera. El diluvio que afectó a parte de la provincia de Buenos Aires anticipa así lluvias intensas para octubre, noviembre y diciembre, "que sería el pico" de este Niño. La llegada de El Niño marca un agudo contraste con la sequía extrema que perduró hasta ahora y causó pérdidas enormes en las cosechas de este año. Los tres años de sequía que asolaron a la Argentina fueron efecto del fenómeno opuesto a El Niño, es decir La Niña. El cambio de régimen de lluvia había sido prenunciado por expertos nacionales y extranjeros meses atrás. Ahora comenzó a confirmarse de la peor manera.
El jueves, en la ciudad de La Plata, se registró la caída de 155 milímetros en 24 horas, un fenómeno climático del que no se tiene constancia para agosto en los últimos 60 años y que dejó más de mil familias afectadas. También se batieron récords de lluvia en 24 horas para agosto en Aeroparque, con 112 milímetros y en la ciudad de San Fernando, al norte del conurbano bonaerense, con 117 milímetros.
“El episodio de lluvias intensas de este jueves fue una combinación, lamentablemente, de eventos desafortunados”, indicó a Télam Carolina Vera, doctora en Ciencias de la Atmósfera e investigadora del Conicet, y precisó que “el desarrollo de tormentas convectivas, aquellas tormentas en que llueve mucho en poco tiempo, fue promovido por el avance de un sistema de baja presión. También favoreció el viento del sudeste que, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, impide que el agua de la lluvia desagüe hacia el río y, por el contrario, favorece que el agua del río entre”, explicó Vera, profesora emérita de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y ex vicepresidenta del Grupo de Trabajo I del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas.
Además, Vera señaló que “como estamos en un invierno ya influenciado por El Niño, actualmente este fenómeno está promoviendo presiones más bajas que lo normal en el centro-oeste de nuestro país y, por ende, este tipo de situaciones pueden verse más favorecidas”.
El Niño es un fenómeno natural caracterizado por el aumento de las temperaturas del agua superficial del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial y trae asociados cambios en la atmósfera. Durante la primavera y el verano, la región del noreste argentino tiende a registrar precipitaciones superiores a las normales durante El Niño, según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Las tormentas que azotaron al Amba son así un anticipo de lo que espera al país en los próximos meses. El planeta registró tres años continuados del fenómeno opuesto al Niño, La Niña, lo que causó sequías extremas en la zona central de la Argentina, con pérdidas enormes en cultivos como soja, maíz y trigo, así como daños en los rodeos de ganado vacuno. La sequía aún persiste en el centro-norte de Santa Fe, por ejemplo. Las lluvias de este jueves no llegaron a la región y fueron mucho más leves en Rosario.
Si bien las lluvias que ocasiona El Niño son más características en septiembre, octubre y noviembre, para la investigadora Matilde Rusticucci las precipitaciones históricas de los últimos días “podrían ser una primera manifestación de El Niño”. “Llovió en poco tiempo muy fuerte. Fue una lluvia extrema”, apuntó Rusticucci, doctora en Ciencias de la Atmósfera, investigadora del Conicet y profesora de la UBA. A su vez, precisó que la intensidad de las lluvias se explica porque se estaba dentro de una masa de aire muy caliente: “veníamos con temperaturas muy altas y con un centro de baja presión. Mucha temperatura y mucha humedad provocan estas lluvias extremas que estaban pronosticadas y se emitieron alertas”.
Respecto a las previsiones de El Niño para los próximos meses, Rusticucci indicó que los diferentes pronósticos prevén un fenómeno de moderado a fuerte. En ese sentido, consideró que el de este año será un Niño “intenso para octubre, noviembre y diciembre, que sería el pico. Hasta diciembre y quizás un poco de enero todavía va a seguir siendo muy intenso y puede dar mucha lluvia, principalmente, en todo el noreste de nuestro país”.
“Cada año con evento de El Niño es diferente, pero si juntamos todos los Niños que hemos tenido a lo largo de la historia, lo más probable es que en la primavera ocurran lluvias fuertes en las zonas del noreste de nuestro país, en sur de Brasil y en el norte de Uruguay”, afirmó Rusticucci, quien participó en el Cuarto y Quinto Informe de Evaluación del IPCC.
De acuerdo con el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional para los meses de agosto, septiembre y octubre se esperan precipitaciones normales o superiores a lo normal sobre el norte del Litoral y este de Buenos Aires. Sobre este punto, Rusticucci advirtió que, según la tendencia actual, las lluvias por encima del promedio no se distribuirán de forma pareja durante el trimestre, sino que se darán precipitaciones muy intensas con abundante caída de agua en pocos días.
El peso del cambio climático
Por otro lado, es probable que el temporal histórico que azotó desde el miércoles a la noche el AMBA y el extremo este de la provincia de Buenos Aires esté relacionado con el calentamiento global ocasionado por las actividades humanas. Para Vera, las condiciones meteorológicas naturales de esta semana sumadas a la influencia del cambio climático “pueden haber promovido el evento extremo de lluvia”. Aclaró que para terminar de precisar la relación con el impacto del calentamiento global se deben hacer estudios posteriores.
En la misma línea, los resultados del último informe de evaluación del IPPC de las Naciones Unidas advierten que el aumento del calentamiento global se traduce “en peligros que se agravan rápidamente”, que incluyen desde olas de calor de mayor intensidad hasta lluvias más fuertes que exacerban los riesgos para la salud humana y los ecosistemas en todas las regiones del planeta.
“Con el cambio climático lo que se pronostica y lo que ya venimos viendo es que en el total de precipitaciones vamos a tener un poco más en cantidad de milímetros, pero la forma de la lluvia se modifica: muchos días sin lluvia y mucha lluvia en poco tiempo”, explicó Rusticucci. Por su parte, Vera aseguró que “las evidencias que tenemos son que el cambio climático ha incrementado la frecuencia e intensidad de las lluvias. Hoy hay más probabilidad de que las precipitaciones sean más intensas debido a la influencia del cambio climático”, concluyó.