Sábado 29 de Noviembre de 2008
La selva amazónica en el territorio brasileño perdió 11.986 kilómetros cuadrados entre agosto del 2007 y julio de este año debido a la deforestación intensiva. El área afectada equivale a casi 10 veces el tamaño de la ciudad de Río de Janeiro, según datos oficiales dados a conocer ayer.
El estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe) dijo que el número representa un aumento del 3,8 por ciento ante igual período 2006/2007.
El Estado "campeón" en materia de deforestación, causada en general por la acción de madereros y productores agropecuarios, fue Pará, en el norte de Brasil, con 5.180 kilómetros cuadrados, o casi la mitad de la destrucción verificada de la selva.
En segundo lugar se ubicó Mato Grosso, un pujante estado agrícola del centro-oeste de Brasil, con 3.259 kilómetros cuadrados de área selvática perdida.
La cifra de este año fue superior a los 11.224 kilómetros cuadrados destruidos el año pasado, pero permaneció por debajo del pico de 27.379 kilómetros cuadrados del 2004.—
El ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, dijo que estaba insatisfecho con la cifra, pero insistió en que hubiera sido peor sin las políticas del gobierno para enfrentar la tala ilegal.
"Cuando se confisca soja y carne les duele en el bolsillo", agregó aludiendo a severas acciones adoptadas este año.
El Gobierno aumentó la vigilancia policial, incautó productos agrícolas de tierras desforestadas ilegalmente y cortó el financiamiento de propiedades no registradas, luego de cifras que mostraron un pico de la destrucción a finales del año pasado.
Pero el compromiso del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con la preservación del medio ambiente ha quedado bajo cuestionamientos luego que la predecesora de Minc, Marina Silva, conocida como una defensora de la Amazonia, renunciara en mayo citando dificultades para cumplir su agenda.
Los críticos dicen que el estatal Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), encargado de la protección ambiental, tiene carencias de personal y fondos para enfrentar a los miles de bien armados taladores y rancheros en la mayor selva tropical del mundo.
El domingo pasado, una multitud en Paragominas, población que depende de la tala, saqueó oficinas de Ibama, incendió su garaje y usó un tractor para derribar la puerta del hotel donde se alojaban sus agentes. También fueron robaron 12 camiones con madera confiscada.