Sábado 12 de Noviembre de 2022
Existen empresas argentinas que confesaron tener problemas para pagar licencias de Microsoft y Google por las trabas a las importaciones. Pero a dichos inconvenientes se sumarían otras complicaciones en los eslabones previos de la cadena.
Proveedores de Internet (ISP, por sus siglas en inglés) aseguran que no pueden abonar las direcciones IP (dirección del Protocolo de Internet) que permiten dar servicio, y que incluso no se les estaría pagando a las empresas dueñas de los cables submarinos que conectan a la Argentina con el resto del mundo.
“Hay una desesperación por pagar las direcciones IP porque son la base para que todo funcione. Si no pagás, ninguna red funciona”, afirmó al diario La Nacion Ariel Graizer, presidente de la Cámara Argentina de Internet (Cabase).
Según explicó, toda red tiene dos recursos críticos: uno es el número de sistema autónomo o ASN y el otro son las direcciones IP. El número autónomo de red se paga una vez, pero los operadores tienen que renovar todos los años las direcciones IP. Quien cobra es el Registro de Direcciones de Internet de América Latina y Caribe (Lacnic).
“Los operadores pagan la tenencia de las direcciones IP con una transferencia bancaria y hoy la mayoría de los que tenían vencimientos no están pudiendo pagar. Ahora tenemos el compromiso de la Secretaría de Comercio de que las Pymes van a poder acceder a esas importaciones, pero lo cierto es que, ante un impago, Lacnic tiene derecho a cortarte las direcciones IP y con eso se corta internet para el operador que no pagó”, explicó a La Nación.
Otro tema es que los ISP pagan directa o indirectamente a través de otras empresas los servicios de los cables submarinos que traen Internet a la Argentina, propiedad de compañías como Globenet y Telecom Italia, entre otras, a las que tampoco se les estaría abonando, según explican en el sector.
Graizer, de Cabase, presentó en las jornadas internacionales de la Asociación Argentina TIC, Video & Conectividad (ATVC) un manifiesto de las industrias TIC junto a autoridades de la Cámara Argentina de Cableoperadores Pymes (Cacpy), DirecTV, Telecom y Telefónica en el que pidieron, entre otras cosas, retomar el status regulatorio previo al DNU 690/2020.
En este sentido, propusieron restablecer la libertad de precios y la promoción de una competencia justa.
Por otro lado, plantearon la necesidad de que el Fondo de Servicio Universal (al que se destina un 1% de los ingresos totales devengados por la prestación de los servicios de telecomunicaciones) se enmarque en un plan integral del que participe también el sector privado.
Asimismo, impulsan y solicitaron la incorporación de los aportes de las empresas extranjeras de streaming, hoy excluidas, con la finalidad de que contribuyan al despliegue de redes en localidades pequeñas y al acceso a conectividad de segmentos vulnerables de la población.
Más reclamos
Otro de los reclamos que sobrevoló las jornadas se relacionó con el precio del espectro de cara a las futuras licitaciones de 4G y 5G.
Al respecto, Alejandro Quiroga López, director de Asuntos Regulatorios e Institucionales de Claro Argentina, Uruguay y Paraguay, dijo que el monto de 1.400 millones de dólares esperado para la licitación de la red de 5G es demasiado elevado para que se subaste solo la banda de 3,5 GHz y que se podría llegar a ese valor si entraran en juego otras bandas calificadas como aptas para 5G.
En este sentido, llamó a mirar el proceso licitatorio que tuvo lugar en Brasil.
“El ejemplo de Brasil es muy importante. Se tuvo en cuenta cuáles son las reglas del negocio para el despliegue. Fortalecieron la industria previamente, modificaron la ley de telecomunicaciones y bajaron la fiscalidad del sector”, agregó.
Por otro lado, el consejero de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), Moisés Queiroz Moreira, dijo que, gracias a que la licitación en Brasil no tuvo objetivo recaudatorio todo el país tendrá 5G en siete años.
“Una licitación sin foco recaudatorio genera el compromiso de despliegue. Esto está basado en la experiencia y en el diálogo. Brasil está segunda en velocidad en el mundo, detrás de Corea del Sur. Más importante que recaudar es que las empresas inviertan y conecten el país”, concluyó.